Señor, Señor

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¿Estamos haciendo la voluntad de Aquel a quien llamamos Señor? De eso depende nuestra salvación.

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Señor, Señor

Significado de la palabra “Señor”: Dueño, esclavo
¿Entendemos lo que decimos cuando le llamamos “Señor” a Dios, a Jesús?
¿Importa que Jesús sea verdaderamente nuestro Señor?
Mateo 7:21–23 RVR60
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Mateo 7:21–23 NVI
21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”
Mateo 7:21–23 NTV
21 »No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Sólo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. 23 Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.
Mateo 7:21–23 NBLA
21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. 22 »Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?”. 23 »Entonces les declararé: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”.
Estas son palabras muy duras y reveladoras. ¿Entiendes lo que Jesús dice? Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
No alcanza con llamar a Jesús “Señor” para entrar en el cielo.
Ya dejemos de tomar livianamente esta cuestión.
Aquí estamos hablando de la entrada en el Reino de los cielos. Se trata de la Salvación de nuestra alma.
El que entra en el cielo es el que hace la voluntad de Dios.
Uno puede llamar a Dios “Señor”, pero hacer algo diferente, negando con hechos las palabras o la apariencia. Los que entran en el Reino de los cielos son los que hacen la voluntad de Dios.
¿Estás haciendo la voluntad del Padre?
¿Estás viviendo conforme a la voluntad de Dios?
De esto depende tu futuro eterno.
Podrías aún hacer milagros en el nombre de Jesús, pero si no haces su voluntad, no entrarás en su Reino.
Mateo 7:13–14 RVR60
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Mateo 7:13–14 NVI
13 »Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. 14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.
Mateo 7:13–14 NTV
13 »Sólo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. 14 Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son sólo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.
Mateo 7:13–14 NBLA
13 »Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. 14 »Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Lucas 13:22–30 RVR60
22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. 23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. 25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. 27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.
Lucas 13:22–30 NVI
22 Continuando su viaje a Jerusalén, Jesús enseñaba en los pueblos y aldeas por donde pasaba. 23 —Señor, ¿son pocos los que van a salvarse?—le preguntó uno. 24 —Esfuércense por entrar por la puerta estrecha—contestó—, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25 Tan pronto como el dueño de la casa se haya levantado a cerrar la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos.” Pero él les contestará: “No sé quiénes son ustedes.” 26 Entonces dirán: “Comimos y bebimos contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas.” 27 Pero él les contestará: “Les repito que no sé quiénes son ustedes. ¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!” 28 »Allí habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean en el reino de Dios a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas, mientras a ustedes los echan fuera. 29 Habrá quienes lleguen del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse al banquete en el reino de Dios. 30 En efecto, hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.
Lucas 13:22–30 NTV
22 Jesús iba enseñando por ciudades y aldeas mientras seguía adelante, camino a Jerusalén. 23 Alguien le preguntó: —Señor, ¿sólo unos pocos se salvarán? Él contestó: 24 —Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán. 25 Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será demasiado tarde. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando: “¡Señor, ábrenos la puerta!”, pero él contestará: “No los conozco ni sé de dónde vienen”. 26 Entonces ustedes dirán: “Pero comimos y bebimos contigo, y enseñaste en nuestras calles”. 27 Entonces él responderá: “Les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes, que hacen maldad”. 28 »Habrá llanto y rechinar de dientes, porque verán a Abraham y a Isaac y a Jacob junto con todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes serán echados fuera. 29 Y vendrán personas de todas partes del mundo —del oriente y del occidente, del norte y del sur— para ocupar sus lugares en el reino de Dios. 30 Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes, en ese día serán los más importantes; y algunos que ahora son los más importantes, en ese día serán los menos importantes.
Lucas 13:22–30 NBLA
22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras proseguía camino a Jerusalén. 23 Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Y Él les dijo: 24 «Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25 »Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Él respondiendo, les dirá: “No sé de dónde son”. 26 »Entonces comenzarán a decir: “Comimos y bebimos en Tu presencia, y enseñaste en nuestras calles”; 27 y Él dirá: “Les digo que no sé de dónde son; apártense de Mí, todos los que hacen iniquidad”. 28 »Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera. 29 »Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 »Por tanto, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».
Los que reciben la salvación son los que entran por la puerta angosta.
La mayoría vive conforme a sus propios caminos y voluntad, pero solo los que entran por la puerta angosta reciben la salvación.
Recibir la salvación implica esfuerzo, el esfuerzo de entrar por la puerta angosta, sin seguir la influencia de la mayoría.
Usa tu libertad para aceptar que Jesús sea tu Salvador, sujetándote a su voluntad.
El tiempo para acceder a la entrada a la salvación es justamente ahora.
Tenemos que decidir vivir conforme a la voluntad del Señor.
Cada uno puede decidir dejar de ser “hacedor de maldad”. El tiempo de decidir es ahora.
¡Qué horrible sería estar allí y ver a Abraham, Isaac, Jacob y muchos más, mientras uno queda excluído! Definitivamente eso es lo que no quieres.
Muchos, de los cuatro puntos cardinales entrarán en la salvación, pero serán solamente los que aplican en la práctica la obediencia a la voluntad de Dios.
Jesús nos ha perdonado, y ahora nos comprometemos a esforzarnos a vivir conforme a su voluntad.
Busca al Señor.
Procura vivir conforme a su voluntad.
No te conformes a llamarlo Señor.
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