LA PAZ SOBRENATURAL Parte 1
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Guerras, disturbios, violencia doméstica y conflictos internacionales... está claro que el mundo no está en paz. Pero nuestro mundo interior no tiene por qué reflejar ese mismo caos externo.
La noche antes de la crucifixión Cristo les hizo una maravillosa promesa a sus discípulos:
Juan 14:27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
No les prometió una vida cómoda ni tranquila. Todo lo contrario, les dijo que tendrían paz en su corazón aunque estuvieran rodeados de dolor, dificultad e incertidumbre. Y esa es la misma paz que Cristo promete a todos los que somos suyos.
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La paz que Cristo ofrece es una satisfacción que solo encontramos en Él. No depende de las circunstancias, sino de nuestra relación con Dios, por medio de Jesucristo. Podemos tener la confianza de que, sin importar lo que enfrentemos, el Señor está con nosotros por medio del Espíritu Santo. Ya sea que vayamos a su presencia al morir o que Cristo regrese, todos los problemas de esta vida se acabarán e iremos al cielo a vivir con Él para siempre. Y entonces disfrutaremos de todo lo que ha prometido; pero hasta que ese momento llegue, podemos disfrutar de su paz en medio de las dificultades y los problemas de este mundo.
Esperanza Mesiánica para sus Seguidores
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Basándose en la expresión de saludo y despedida (shalom). Cuando la gente usaba expresión deseaba en ti la bendición aarónica:
Números 6.26 “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.”
Jesús ofreció su “despedida” a los discípulos, pero es más que una despedida. Es la versión de Jesús de la esperanza mesiánica para sus seguidores porque vivían en un mundo lleno de frustración, ira, violencia y muerte.
El Imperio Romano logró su pax romana de Augusto y sus sucesores por medio de la espada, pero aquí Jesús proclama una paz muy distinta a la del mundo.
Jesús proclamaba “el nuevo orden”, que “es sencillamente la paz de Dios en el mundo”. No era como los gritos de “paz, paz” de los falsos maestros de Israel cuando Jeremías les recordaba que sin Dios“no hay paz”:
Jeremías 6.14 “Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.”
La gente está usando cada vez más drogas para tratar de olvidar su realidad de vida. Según la encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas de los Estados Unidos, entre las personas de 12 años o más aproximadamente 49.6 millones y somos 300 millones ) reportaron haber consumido cannabis en los últimos 12 meses.
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Esta paz “Shalom” era el don de Jesús que calmaría sus corazones atribulados y aliviaría sus temores ante su partida. Es la paz que los cristianos llegarían a experimentar en la era del Espíritu posterior a la resurrección, cuando Pablo pudo proclamar una paz de Cristo Jesús que va más allá de todo entendimiento humano y guarda los “corazones y pensamientos” de los creyentes:
Filipenses 4.7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
Las personas quieren paz en sus vidas personales, alivio de las presiones y problemas implacables que cada día trae. El lenguaje de la paz llena las conversaciones. Las personas buscan refrescarse con “paz y tranquilidad” del estruendo de la vida; se les dice que “hagan las paces” con su pasado. Los psicologos te recomiendan: !Perdinate a ti mismo para que tengas paz contigo mismo. Otros esperan que la policía local “mantenga la paz” y detenga a los que los revoltosos. Aun cuando termina esta vida, el concepto de “descansar en paz” es un lugar tan común que se ha vuelto sinónimo de la muerte.
Tristemente, aunque las personas la persiguen toda la vida, no tienen ni idea de cómo encontrar la paz verdadera por sí mismos. Quienes la buscan en las cosas temporales, como el cambio social, la estabilidad económica o alguna experiencia recreativa, siempre se desilusionan. Solo la Palabra de Dios puede hablarnos con autoridad de la relación que produce paz duradera.
Como se ha enseñado anteriormente, Jesús prometió que el Espíritu Santo moraría en ellos, Él continuaría estando con ellos y así también el Padre y la verdad y ahora también sería la base de la paz sobrenatural que les prometió:
Juan 14:27 “La paz os dejo”
La paz prometida por Jesús tiene que ver con la situación de la persona ante Dios, resultado de su caminar diario con el Maestro. Por supuesto, la paz con Dios es el cimiento sobre el cual tienen base las demás formas de paz. Si no hay paz con Dios, entonces no puede haber paz verdadera con tus amigos, familiares, compañeros, vecinos. La persona no salva no puede disfrutar de esa promesa.
Desde la rebelión de Adán y Eva en Génesis 3, la raza humana ha estado en guerra con Dios. Todos violan su ley santa y le niegan la gloria, por lo tanto son sus enemigos.
Desde el nacimiento, todo hombre o mujer se opone a Dios, tanto por herencia:
Salmo 51.5 “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.”
Como por elección personal:
Romanos 3.11 “No hay quien busque a Dios.”
!Pero pastor yo no me meto con Dios ni el conmigo!...Nadie es neutral porque como Jesús dijo: Lucas 11:23 “El que no es conmigo, contra mí es”
En Génesis 8:21, el comentario de Dios sobre su creación caída fue:
Génesis 8.21 “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”
De este modo, habiéndose opuesto a la ley de Dios, los humanos enfrentan inevitablemente su ira y la pena del castigo eterno y no tiene paz:
Isaías 57.21 “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.”
La humanidad odia a Dios y todos los que son parte del sistema del mundo no pueden estar en paz con Él: Santiago 4:4 “¡Oh, almas adúlteras!...Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios”
La buena noticia es que los enemigos de Dios pueden reconciliarse para disfrutar la paz eterna con Él por medio de la fe en Jesucristo; porque a través de Él Dios ha escogido
Colosesnses 1:20 “reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”
En Romanos 5:1 Pablo escribió:
Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Al nacer, todos somos enemigos de Dios, pero quienes confían en Cristo están “reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”
Romanos 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”,
Dice(NO LEER EL VERSÍCULO SOLO LA CITA):
Romanos 8.6 “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
Como resultado, quienes antes se ocupaban de la carne que “es muerte”, ahora se ocupan del Espíritu que “es vida y paz”.
Así, Pablo llamó al evangelio, el “evangelio de la paz” ((NO LEER EL VERSÍCULO SOLO LA CITA):
Efesios 6.15 “y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.”
Se llama EVANGELIO DE LA PAZ porque es las buenas noticias de cómo pueden, por medio de Cristo, estar en paz con Dios los pecadores rebeldes. Los enemigos de Dios pueden convertirse en sus amigos, así como le pasó a Abraham:
Santiago 2.23 “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Luego de haber hecho las pases con Dios, viene Esa paz experimental (NO LEER VERSÍCULO SOLO CITARLO):
Filipenses 4.7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
No es paz con Dios, sino “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”, lo cual quiere decir que trasciende la comprensión, el análisis y la inteligencia humana. Esta paz “guardará [los] corazones y [los] pensamientos [de los creyentes] en Cristo Jesús” (Fil 4:7). La palabra griega que se traduce por guardar es un término militar cuyo significado es “mantenerse vigilante”. La paz de Dios protege a los creyentes de la ansiedad, la duda, el miedo y la aflicción. No es pasiva, es activa; está lejos de permitir ser afectada por las circunstancias, triunfa sobre ellas, vuelve en alegrías los pesares, en audacia la cobardía y en confianza la duda. Esta es la paz que Jesús prometió a sus seguidores.
La paz experimentada es parte esencial de la vida cristiana. Pablo escribió:
Romanos 14:17 “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”
Después, el apóstol añadió esta bendición:
Romanos 15:13 “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”
También dio una bendición semejante al final de 2 Tesalonicenses:
2 Tesalonicenses 3:16 “Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros”
La paz es uno de los frutos del Espíritu (Gá. 5:22); dada por el Consolador que Cristo envió para habitar en su pueblo:
Gálatas 5.22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,”
Esta paz no se manifiesta solamente en la tranquilidad privada, sino en la armonía con los otros creyentes. Un creyente no es problematico, al contrario es un hombre o mujer de paz con los demás:
Marcos 9.50 “Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.”
Romanos 14.19 “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.”
Tito 3.2 “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.”
2. FUENTE DE LA PAZ
2. FUENTE DE LA PAZ
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Dios es la única fuente de toda la paz verdadera porque Él es “el Dios de paz”:
Romanos 15.33 “Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.”
2 Tesalonicenses 3.16 “Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. “
De tal motivo, que Jesús haya dicho: “Mi paz os doy”. Como ocurre con toda bendición de la vida cristiana, la paz viene de las tres personas de la Trinidad. El saludo comúnmente repetido en las epístolas del Nuevo Testamento, “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”
Efesios 6.23 “Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.”
2 Timoteo 1.2 “a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.”
Tito 1.4 “a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.”
Pastor: Yo no veo la Trinidad aquí, solo al Padre, al Hijo. Estos pasajes y muchos más que saludan así, indica que Dios Padre y Jesucristo son la fuente de la paz. El ministerio del Espíritu Santo es impartir esa paz a los creyentes:
Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,”
Como el resto del legado de Jesús a los discípulos, la paz que prometió darles llegaría a su plenitud el día de Pentecostés.
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Cristo llamó su paz a esa paz. Es la misma paz que lo mantuvo en calma frente a la burla, el menosprecio, la hostilidad, el odio, la traición, el racismo(los intelectuales y super espirituales por vivir cerca del Temolo , los de Jerusalén no se llevaban con los campesinos, pescaodres, ganaderos y incultos de Galilea) y la muerte:
1 Pedro 2.23 “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;” (cp. 1 P. 2:23)
La paz de Cristo provee a los creyentes de serenidad y libertad frente a la preocupación y ansiedad que no queda afectada por las circunstancias difíciles de la vida, sino que triunfa sobre ellas. En medio de las dificultades y tentaciones de la vida, los creyentes hacen bien en fijar:
Hebreos 12.2 “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
Solo cuando miramos a Cristo podemos encontrar paz y tener confianza en medio de cualquier dificultad.
La paz de Cristo no es algo que podamos obtener por medio de nuestras obras, ya que es un regalo que Dios da a todos los que somos suyos. De hecho, Cristo es el regalo que recibimos al ser salvos. En ese momento establecemos una relación eterna con Cristo, y donde Él está, hay paz. Una de las evidencias de esa relación con el Príncipe de Paz es que venimos a ser pacificadores, venimos a ser TESTIGOS DE CRISTO-EVANGELISTAS-:
Mateo 5.9 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Y la manera más básica de hacerlo, es al conectar a otras personas con Jesucristo, el mayor pacificador.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Texto Expositivo Principal:
Juan 14.27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
¿Cómo podemos disfrutar la paz de Cristo?
Debemos creer que Dios tiene el control de nuestra vida y de nuestras circunstancias. De lo contrario, trataremos de tomar el control, y no hay paz en esa lucha.Debemos creer que su oferta de paz es real, y estar dispuestos a recibirla pese a nuestros sentimientos.Debemos rendir por completo nuestra vida, mente, voluntad y emociones a Cristo como Señor. Esto incluye someter nuestro carácter, conversaciones y conducta a su voluntad.
Tener la paz de Cristo no significa que estaremos exentos de problemas, sufrimientos o enfermedades. Pero cuando tengamos que enfrentar alguna de esas situaciones, podremos tener la confianza absoluta y la certeza que solo encontramos en Cristo. Él es poderoso para sostenernos en medio de cualquier dificultad. De hecho, a veces las situaciones más dolorosas y difíciles vienen a ser el terreno fértil para la maravillosa paz que Dios nos da en momentos como esos.
