¿Dónde está el Jesús resucitado?

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Mateo 28:6 NVI
No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron.
La religión sacó a Jesús de una tumba oscura y vacía y lo encerró en un templo con las mismas carácteristicas.
Pero surge la pregunta ¿Dónde está el Jesús resucitado? Hoy, dónde está?
A muchos les convendría que hubiera seguido muerto en la tumba, a otros les conviene que siga encerrado en los templos, pero, ¿dónde está realmente el Jesús resucitado?
Mateo 28:16–20 NVI
Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.
JESUS NO ESTA AQUÍ…!!! No está en ningún lugar físico material, él está en nosotros, sus discipulos, su iglesia, nosotros somos su templo santo.
A medida que la iglesia avanza, cumpliendo el mandato de hacer discipulos, el Señor se manifiesta entre nosotros.
Hechos de los Apóstoles 1:8 NVI
Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
Y cuando llegó el Espíritu Santo comenzaron a ser testigos, hablando en lenguas las maravillas de Dios.
y despues de este milagro Pedro da su primer discurso y en parte les dice:
Hechos de los Apóstoles 2:32–33 NVI
A este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen.
Hechos de los Apóstoles 2:36 NVI
»Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías.»
Hechos de los Apóstoles 2:43 NVI
Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles.
Y continuaron avanzando y llevando el mensaje del Jesús resucitado a todos lados.
Hechos de los Apóstoles 3:4–6 NVI
Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: —¡Míranos! El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo. —No tengo plata ni oro—declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
A causa de esta sanidad, los llevan prisioneros ante el concilio y ante las acusaciones, Pedro lleno del Espíritu Santo le dice:
Hechos de los Apóstoles 4:8–10 NVI
Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: —Gobernantes del pueblo y ancianos: Hoy se nos procesa por haber favorecido a un inválido, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes pero resucitado por Dios.
Ese milagro fue la causa de que ellos fueran llevados ante el concilio que despues de juzgarlos sin poder acusarlos de nada, los intimaron para que no hablaran más en el nombre de Jesús, sin embargo no fue así.
Hechos de los Apóstoles 4:29–30 NVI
Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.»
Hechos de los Apóstoles 4:33 NVI
Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos,

CONCLUSIÓN

Hechos de los Apóstoles 1:10–11 NVI
Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.
Pero no se queden mirando el Cielo, él va a volver como se fue, pero mientras tanto la mirada tiene que estar en los campos a los que el Señor nos manda a trabajar.
Juan 4:35 NVI
¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura;
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