HA RESUCITADO!
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Nuestra religión no está basada en opiniones, sino en hechos. Oímos a veces que algunas personas dicen: “Esos son tus puntos de vista, y éstos son los nuestros”. Prescindiendo de cuáles sean sus “puntos de vista”, eso es un asunto menor. ¿Cuáles son los hechos del caso? Después de todo, si necesitamos un fundamento firme, debemos llegar a los hechos reales. Ahora, los grandiosos hechos del Evangelio son: que Dios se encarnó en Cristo Jesús, vivió aquí una vida de santidad y amor, murió en la cruz por nuestros pecados, fue sepultado en el sepulcro de José, al tercer día resucitó de los muertos, y después de un breve tiempo, ascendió al trono de Su Padre donde se sienta ahora, y pronto vendrá para ser nuestro Juez, y en ese día los muertos en Cristo resucitarán en virtud de su unión con Él.
Entonces, en poco tiempo, dentro de la Iglesia de Dios surgieron personas que comenzaron a disputar en contra de los principios fundamentales y cardinales de la fe, y lo mismo sigue ocurriendo ahora. Cuando quienes están fuera de la Iglesia niegan que Cristo sea el Hijo de Dios, cuando niegan Su sacrificio expiatorio y niegan Su resurrección, no nos sorprende en absoluto. Son incrédulos, y sólo actúan de conformidad a su profesión de incredulidad.
SI NO HAY RESURRECCIÓN DE MUERTOS, CRISTO NO RESUCITÓ. Vs 13
Si la resurrección de los muertos fuera algo imposible, entonces Cristo no pudo haber resucitado de los muertos. Ahora, los apóstoles dieron testimonio de que Cristo había resucitado.
Le habían visto realizar actos que no podían ser realizados por un espíritu, ya que requerían que fuera de carne y hueso.
Uno de ellos metió su dedo en el lugar de los clavos, y fue invitado a meter su mano en el costado de Cristo. Fue reconocido por dos de Su discípulos al partir el pan, una señal familiar por la cual le reconocían mejor que por cualquier otra cosa. Le oyeron hablar, conocían los tonos de Su voz. No fueron engañados. En una ocasión, quinientos de Sus discípulos le vieron con claridad.
“Pero”, -dirá alguien- “Podría ser que Cristo resucitara, mas no necesariamente Su pueblo”. No es así, pues de acuerdo a nuestra fe y a nuestra firme creencia, Cristo es uno con Su pueblo.
Cuando Adán pecó, la raza humana entera cayó en Adán, pues era uno con él; en Adán todos murieron. Incluso quienes no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, han muerto.
Ahora, Cristo es el segundo Adán, y Él tiene una posteridad. Todos los creyentes son uno con Él, y nadie puede separarlos de Él. Si ellos no viven, entonces Él no vivió; si Él no resucitó, entonces ellos no resucitarán.
Si Él resucitó, ellos tienen que resucitar, pues Él los ha tomado para Sí para que sean parte y porción de Su propio ser. Él murió para que ellos pudieran vivir. Porque Él vive, ellos también vivirán, y ellos han de ser por siempre partícipes de Su vida eterna.
SI NO HAY RESURRECCIÓN, LA PREDICACIÓN SE DESPLOMARÍA. Vs 14a
“Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación”
Si Cristo no resucitó, los apóstoles fueron falsos testigos. Los apóstoles declararon en Jerusalén que Él había resucitado de los muertos, y en seguida los hombres comenzaron a encarcelarlos y a matarlos.
¿Eran estos hombres testigos falsos? Si así fuera, serían los testigos falsos más extraordinarios que jamás existieran. ¿Cuál era su moral? ¿Qué tipo de hombres eran? ¿Eran unos borrachos? ¿Eran unos adúlteros? ¿Eran unos ladrones? No; eran los mejores hombres y los más puros de la humanidad; sus adversarios no podían presentar ninguna acusación en contra de su conducta moral. Eran eminentemente honestos y hablaron con el acento de la convicción. Como ya les he dicho, padecieron por su testimonio.
SI NO HAY UNA RESURRECCIÓN, LA FE SE CONVERTIRÍA EN UN ENGAÑO. Vs 14b
Si Cristo no resucitó de los muertos, así también tendríamos que concluir que sus oyentes creyeron en una mentira: “Vana es también vuestra fe”.
Si Él no resucitó literalmente de los muertos al tercer día, esta fe suya que les da consuelo, esta fe que les ha renovado en corazón y vida, esta fe que ustedes creen que los está conduciendo al hogar del cielo, tiene que ser abandonada como un puro engaño pues su fe está basada en una falsedad.
si Cristo no resucitó, la prueba será demasiado grande para que la soporte la fe, pues tiene a la resurrección de Cristo de los muertos como la propia clave del arco. Si no resucitó, tu fe se apoya en algo que nunca sucedió y no es cierto y, ciertamente, tu fe no aguantaría ni esa ni ninguna otra prueba.
SI NO HAY NINGUNA RESURRECCIÓN, PERMANECÍAN EN SUS PECADOS: Vs 17
Si Cristo no hubiera hecho su trabajo, de pagar por mis pecados, entonces no hubiera salido de la tumba. Yo no tendria esperanza y todo hubiera sido una farza.
¡Piensen por un instante cuál sería nuestra posición si yo me parara aquí para predicar únicamente a un Cristo muerto y sepultado! Él murió hace casi dos mil años; pero supongan que nunca se hubiera sabido nada de Él desde entonces. Si no hubiera resucitado de los muertos, ¿podrías tener confianza en Él? Tú dirías: “¿Cómo podríamos saber que Su sacrificio fue aceptado?”
El Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, asumió la totalidad de la culpa de todo Su pueblo. “Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Él murió, y por Su muerte obtuvo el pleno cumplimiento de todas nuestras obligaciones. Pero Su resurrección fue, por decirlo así, el recibo del pago completo, el comprobante de que Él cumplió con el total de las tremendas deudas que había asumido; y ahora, puesto que Cristo resucitó, ustedes que creen en Él no están en sus pecados.
Oh, amado oyente, si quieres ser salvado, tu salvación no radica en nada tuyo, sino en Él que abandonó el seno del Padre, y descendió a la tierra como un bebé en Belén, y se acogió a los pechos de una mujer; sobre Él, que vivió aquí durante treinta y tres años una vida de sufrimiento y dura labor, y que luego tomó sobre Sí el pecado de Su pueblo, y lo llevó al madero, y allí asumió todas las consecuencias del pecado en Su propio cuerpo:
Conclusion:
Conclusion:
Cristo hizo todo eso; y luego, muriendo, fue puesto en el sepulcro, pero, al tercer día, Su Padre lo resucitó de los muertos en señal de que dijo la verdad cuando afirmó en la cruz: “Consumado es”. Ahora la deuda está pagada; entonces, ¡oh pecador, abandona tu prisión, pues tu deuda está pagada! ¿Estás encerrado en la desesperación por causa de tu deuda del pecado? Toda tu deuda ha sido liquidada si has creído que Él resucitó de los muertos. Él ha quitado todo tu pecado, y eres libre.
