Un Sermón desde el pórtico

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Uno de los milagros mas conocidos de la Biblia es el que se relata en Hechos capitulo 3: La curación de un cojo, en la puerta del templo conocida como La Hermosa. Hecho este que antecede a la segunda predicación del Apóstol Pedro que registra el evangelista San Lucas, desde el pórtico de Salomón.
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Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 18: Hechos 8. Discurso de Pedro en el templo, 3:11-26

Se cuentan usualmente 24 discursos en Hechos: 8 corresponden a Pedro, 9 a Pablo, y los otros 7 se atribuyen a 7 personajes distintos (Gamaliel, Esteban, Jacobo y otros). Esto quiere decir que los discursos forman la trama del libro; si los quitáramos nos quedaríamos sólo con una obra hecha en pedazos.

Al momento de la sanidad del cojo, Pedro hace esta declaración:
Hechos de los Apóstoles 3:6 RVR60
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Pero esta declaración no fue suficiente para que los que estaban allí observando el milagro, pudiesen reconocer no solo al que había sido sanado, sino también a aquel que había hecho la obra de sanidad: a Jesús.
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Hechos de los Apóstoles 3:10 RVR60
Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.
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Como en el evento del derramamiento del Espíritu Santo en el Aposento Alto el apóstol ve la necesidad una vez mas de presentar a Jesús como el Hijo de Dios a quien sus oyentes judíos necesitan reconocer que lo crucificaron injustamente y que es Rey y Señor de nuestras vidas.
Podemos dividir este discurso en tres partes:
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La Aclaración: ¿Quien sanó al cojo?

Del versículo 12 al 18 leemos esta aclaración. Lastimosamente por nuestra incredulidad, la maldad de este mundo y las mentiras de Satanás, los milagros no siempre cumplen el objetivo para el cual son hechos: Que el nombre de Dios reciba la gloria y la honra. Lejos de esto un milagro puede producir confusión, espanto, temor, dudas y esto puede ser porque estamos mas atentos al beneficio que podamos recibir o a la persona que es solo el medio para ejecutarlo.
La respuesta de Pedro es enfática al aclarar en primer lugar, quien es el autor del milagro:

No fuimos nosotros, fue Jesús.

En segundo lugar el aclara a los judíos, quien es este Jesús:
El que vosotros entregasteis y negasteis.
Mateo 27:22 RVR60
Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!
Al que vosotros negasteis: Al Santo, al Justo, al Autor de la Vida.
En tercer lugar aclara como Jesús sanó al cojo:
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Hechos de los Apóstoles 3:16 RVR60
16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.
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Por la fe en el nombre de Jesús.
Por la fe en el nombre de Jesús el cojo pudo llegar a conocer realmente quien era Jesús. La palabra confirmado significa que en primer lugar el cojo tuvo una experiencia fuerte al conocer a Jesús.
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Por la fe que viene por medio de Jesús.
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Esa fe que le fue dada le permitió al cojo poder recibir sanidad
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por fe en el nombre de Jesús Pedro confió que el divino poder de Jesús fluiría a través suyo para sanar al paralítico y el paralitico creyó que ese poder le sanaría.
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La Invitación: ¿Que deben hacer los oyentes?

Después de hacer la aclaración, el apóstol hace la invitación:
Hechos de los Apóstoles 3:19 RVR60
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
Los judíos en su ignorancia del plan de Dios, habían cometido dos pecados:
Entregar, negar, rechazar y matar al que Dios había enviado para salvarlos.
No oír el mensaje que Jesús les había predicado.
Hechos de los Apóstoles 3:23 RVR60
y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 18: Hechos 8. Discurso de Pedro en el templo, 3:11-26

La obligación que lleva esta exhortación es la de arrepentirse y cambiar: Por tanto, arrepentíos y convertíos… (v. 19). Las dos palabras están estrechamente unidas. Arrepentirse podría significar simplemente cambiar la manera de pensar; y es más fácil cambiar de idea que cambiar de modo de vida. Pero este cambio de mentalidad ha de dar por resultado el rechazo del viejo camino y el lanzarse a andar por uno nuevo (este cambio afecta el hombre íntegro)

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Arrepentirse es cambiar de manera de vivir como resultado de un completo cambio de forma de pensar y actitud, reconociendo su pecado e injusticia.
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Convertirse es volver al punto o área donde uno ha estado. Los judíos que escuchaban a Pedro necesitaban volver a la relación con Dios que debían tener.
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El arrepentimiento y la conversión son pasos necesarios para la restauración.

La Conclusión: ¿Que resulta de todo esto?

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Hechos de los Apóstoles 3:25 RVR60
Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
La conclusión tiene que ver con el cumplimiento de la promesa a Abraham.
Gálatas 3:8 RVR60
Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
Esto establece una nueva relación con Dios por medio de su Hijo Jesucristo, por la fe en El, recibimos el perdón de nuestros pecados y somos llamados hijos de Dios, viniendo a ser coherederos de todas las bendiciones prometidas.
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