La Realidad del Cielo

Últimos Tiempos  •  Sermon  •  Submitted
0 ratings
· 1,467 views
Notes
Transcript
Así como el infierno es un lugar real y terrible, así el cielo es un lugar real y hermoso. El cielo es la esperanza de todo ser humano; el poder llegar allí después de su vida terrenal.
Sin embargo, una terrible realidad es que, los llegan al cielo son muy pocos en comparación con los que llegan y los que llegarán al infierno. (Buscar el siguiente versículo)
Mateo 7:13–14 RVR60
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
El camino para llegar al infierno es muy fácil de transitar, es ancho, espacioso, divertido,te entretiene la mente, se enfoca en satisfacer tus deseos personales, tus ambiciones egoístas, alimentan tu propio ego, tu propio placer, y por ese motivo muchos son los que están transitando por este camino, porque les gusta que les acaricien su oído, que les digan lo que ellos quieren escuchar, donde se les hable de fortuna, donde se les hable fama, donde se les hable de prosperidad, donde puedan hacer lo que quieran según sus propios desenfrenos, sin la más mínima preocupación de recibir castigo, ni condenación.
Muchos están en este camino ancho y espacioso, y su fin será el infierno.
Por eso Jesús advierte y exhorta a entrar por la puerta estrecha y andar por el camino angosto, porque este llevará a la vida eterna, en este caso al cielo. Lamentablemente, como bien dice este pasaje, que son pocos los que la encuentran, es decir, son pocos los que llegan al cielo.
Encuestas recientes sugieren que casi el 80% de todas las personas creen que existe un lugar llamado cielo. Pero muy pocos están seguros si pasarán su eternidad ahí. Esto puede deberse a la ignorancia del tema, o también a la indiferencia que existe a buscar y obedecer lo que Dios demanda para poder ir al cielo.
Las personas están tan cómodas viviendo sus vidas lejos de Dios, andando en este camino ancho y espacioso, donde pueden hacer y deshacer lo que quieran, porque no quieren ser mandadas, no quieren sujetarse, no se quieren arrepentir, porque para ellos su propio placer y deleite está por encima del obedecer a Dios.
Para ellos, la puerta estrecha y el camino angosto no es atractivo:
“Para que voy a estar metido en una Iglesia un domingo en la mañana, cuando me puedo quedar viendo el partido”.
“Que gano estar orando y leyendo la Biblia, eso es una pérdida de tiempo”
“Esos que salen a evangelizar, montón de fanáticos, ponganse a trabajar”
“Mi vida la hago como yo quiera, para que la voy a desperdiciar buscando de Dios”
Este es el pensamiento de las personas en el mundo, en ese camino ancho y espacioso, de libertinaje, que quieren seguir sus propios deseos egoístas.
Solo aquellos que están dispuestos a entrar por la puerta estrecha, y caminar en ese camino angosto, un camino dificil, un camino lleno de sacrificios, un camino lleno de adversidades, aquel que está dispuesto a negarse así mismo, negar sus propios placeres, negar sus propios deleites, que está dispuesto, no solo a buscar a Dios, sino también a sujetarse a él, a obedecer su Palabra, a arrepentirse de sus pecados y buscar la voluntad de Dios, aquel que esté dispuesto a todo esto, hallará la vida eterna.
Dios da la invitación de ser salvos, de entrar por la puerta estrecha, la puerta de un cristianismo genuino, de aceptar por fe el regalo de la vida eterna que es Jesúcristo y de caminar por el camino angosto, una vida consagrada, apartada del mundo, un caminar en rectitud y justicia, andando bajo los estatutos y decretos de Dios, viviendo como Jesús vivió.
Mateo 16:24 RVR60
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
El seguir a Jesús no es sencillo, es una vida llena de sacrificios, debemos negarnos a nosotros mismos, es decir, dejar de priorizar mis deseos, mis comodidades, mi voluntad, y cambiarlas por la voluntad del Señor, es sujetarnos a las Escrituras en obediciencia, no permitiendo que nuestra naturaleza humana tome control de nosotros, y seguir a Jesús sin mirar lo que dejamos atrás. Es un camino angosto, pero su fin será la vida eterna.
Romanos 8:18 RVR60
18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Vale la pena vivir por Cristo, todas las aflicciones, todas las luchas, todas las adversidades, al final resultarán en una dicha y gozo perpetuo. Este lugar se llama “Cielo”, donde morarán todos los que entregaron sus vidas al señorío de Jesucristo en fe, arrepentimiento y disfrutarán de los galardones, las recompensas que el mismo Señor les dará por su servicio a él mientras estuvieron vivos, pese a las dificultades y angustias, se mantuvieron fieles y firmes.

El Tercer Cielo

¿Cómo es el cielo? Primeramente debemos enfatizar el hecho de que según un evento ocurrido por el apóstol Pablo en la segunda carta a los corintios, muchos de los teólogos creen que existen tres tipos de cielo:
(Buscar el siguiente pasaje)
2 Corintios 12:1–4 RVR60
1 Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. 2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.
Según este pasaje, el apóstol Pablo visitó el Tercer Cielo, por lo que si existe un Tercer Cielo, por deducción debe seguir un primero y un segundo también, por lo cual, los teólogos sugieren que:
El primer cielo: donde están las nubes que conocemos, hasta la atmósfera, donde hay oxígeno. (Génesis 1:1)
El segundo cielo, el espacio, donde están los planetas, el sol, las estrellas. (Job 22:12)
El tercer cielo, la habitación de Dios. No sabemos a ciencia cierta donde se encuentra, pero fue el lugar donde el apóstol Pabló visitó.
Es este tercer cielo al cual nosotros vamos, no nos referimos al cielo azul, es decir, al cielo del planeta, tampoco nos referimos a las estrellas, no significa que el cielo es un planeta como el nuestro, sino que nos referimos a un lugar que no es material, sino espiritual, un lugar donde está el trono de Dios, donde habitan sus ángeles y donde moran los hijos de Dios.
Es el reino celestial al cual nosotros esperamos estar algún día, un reino que el mismo Jesús vino a anunciar y a invitar a ir:
Juan 18:36 RVR60
36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
Le preguntaban a Jesús que si él era Rey, donde estaba su reino, donde estaban sus servidores, donde estaban sus bienes. Por lo cual, Jesús habla de un reino que no pertenece a este mundo, un reino tan lejano al nuestro que ningún hombre vivo, salvo los que Dios escogió, han podido ver.
El cielo azul todo hombre lo ha visto, el segundo cielo que es el espacio, algunos hombres han podido ir a explotar, y gracias a la tecnología, nosotros hemos podido contemplar por imágenes o vídeos nuestro sistema solar y algunas estrellas lejanas.
Sin embargo, el Tercer Cielo es un lugar inaccesible para todo hombre terrenal, excepto los que Dios escogió como lo fue Pablo para poder contemplar la grandeza y magnificencia de aquel glorioso lugar donde esperamos con ansias un día poder llegar.

Moradas Celestiales

El cielo son las moradas en las que los salvos vivirán eternamente:
(Buscar el siguiente pasaje):
Juan 14:2–3 RVR60
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
El cielo es el verdadero hogar del hijo de Dios, por eso en muchas ocasiones vemos que Jesús enfatiza que debemos hacer tesoros en el cielo que aquí en la tierra, y con toda seguridad lo dice ya que Jesús antes de nacer en este mundo, él estuvo toda una eternidad con su Padre en el cielo, sabe del majestuoso lugar que es el cielo, lo precioso y hermoso que es, a ese lugar Jesús nos invita a ir, y que él prometió que iba a ser moradas, es decir, casas para todos aquellos que fueran hijos de Dios.
¿Cual es la diferencia entre las moradas terrenales y las celestiales?
Las terrenales se deterioran:
Mateo 6:19 RVR60
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
¿Cuantos no tienen problema con el comegén?, ¿Con problemas de plagas, de insectos, de animales rastreros?, que se nos daña un tubo, que se nos daña el sistema eléctrico, que se nos daña la cocina, la lavadora, que entran goteras, que se nos mete el agua en la casa. Eso por poner algunos ejemplos.
Eso sin mencionar el peligro que se nos metan a robar, por eso debemos tener berjas, algunas veces cámaras de seguridad, perros guardianes. Que tenemos que salir y con ese temor que alguien se meta a la casa mientras no estamos o que nos haga daño mientras dormimos.
Nada de eso veremos en las moradas celestiales, esas casas que tendremos en el cielo no se va a deteriorar, no va a haber comegén en el cielo, no tendremos ladrones en el cielo, todas esas angutias que hoy día tenemos, ya en el cielo desaparecerán.
Todo lo que hoy día luchamos, el alquiler, los pagos de servicios públicos, los mantenimientos, las reparaciones, todo esto esto y más preocupaciones; no las veremos nunca más en el cielo.

Patria Celestial

El cielo no solamente será la morada eterna del hijo de Dios, sino que también será su patria:
Filipenses 3:20 RVR60
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
1 Pedro 2:9 RVR60
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Este mundo existe una amplia cantidades, de naciones, de pueblos, de lenguas, pero en el cielo seremos una sola, ya en el cielo no habrán costarricenses, nicaraguenses, salvadoreños, guatemaltecos, etc, todos seremos una sola nación, la nación celestial, cuyo único rey será Jesucristo, al que Dios le ha dado toda honra y toda potestad.
Mateo 28:18 RVR60
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Filipenses 2:9–11 RVR60
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Una patria tan perfecta que viviremos con el mejor gobernador Jesucristo.
Por eso, el Señor nos manda a vivir en este mundo como peregrinos y extranjeros, es decir, como personas que estamos simplemente de paso por este mundo:
Hebreos 11:13–16 RVR60
13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
De manera que no nos pongamos muy cómodos en este mundo, porque simplemente estamos de paso, este lugar en el que estamos es transitorio, esperando ser llamados a pasar a la eternidad.

Cuerpos Glorificados

Los hijos de Dios en el cielo, no solamente gozarán de nuevo hogar y nueva ciudadanía, sino que gozarán de

Es la morada de Dios

Salmo 33:13 RVR60
13 Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres;

Es la morada de Jesucristo

Filipenses 3:20 RVR60
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

¿Cómo es el cielo?

Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.