Matrimonio: de Sobrevivir a Prosperar 2
Matrimonio- De Sobrevivir a Prosperar • Sermon • Submitted
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· 44 viewsEstudio basado en el libro del mismo título por Chuck Swindoll.
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Introducción:
Introducción:
La previa lección vimos del Gén. 2:24-25, cuatro elementos esenciales que definen un matrimonio bíblico:
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Separación- “dejará”
Permanencia- “y se unirá a su mujer”
Unidad- “y serán una sola carne”
Intimidad- “y estaban desnudos… y no se avergonzaban”
Cada uno de estos cuatro elementos precisa un esfuerzo deliberado y personal.
Hoy veremos el principio que se requiere para ese esfuerzo deliberado y personal: el compromiso.
El Compromiso es la clave para un matrimonio permanente.
Aunque el concepto del compromiso es simple para entender, eso no significa que sea fácil cumplir.
Incluso, hay situaciones extremas que, por el pecado de ser humano y el corazón duro contra Dios, exigen separación e incluso el permiten el divorcio.
Un autor notó que el divorcio, como el embalsamamiento, no es algo que uno quiere aplicar prematuramente…
Aquí [queremos] enfocar en las razones para quedarse antes que en las razones para escapar.— Chuck Swindoll, Matrimonio: De Sobrevivir a Prosperar (p. 56). Grupo Nelson. Kindle Edition.
Sin embargo, el mandato bíblico para el matrimonio es el compromiso, Mat. 19:6.
Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Swindoll explica en cuanto a este compromiso… requiere fe para ver más allá de lo inmediato y ofrece recompensas no vistas cuando se lo obedece. Créale a un hombre que ha estado casado por más de cincuenta años: esa unión en una carne no se mantiene por sí misma, pero vale la pena el esfuerzo. Se aprende a llegar a ser una unidad. Uno persevera en ella atravesando todas las luchas de pecado y hábitos fastidiosos, avanzando a duras penas por esos tiempos difíciles cuando lo que uno más quisiera sería botar la toalla y desaparecer. Entonces, después de que se ha atravesado juntos un número de crisis, uno se da cuenta en los momentos desprevenidos de que se alegra de haber perseverado. Se alegra de haber logrado hacerlo que funcione; y especialmente se alegra de que su cónyuge no se fue dejándolo.— Swindoll.
Podemos mantener el compromiso de un matrimonio permanente al observar el ejemplo de tres parejas bíblicas y los retos que se enfrentaron.
El Reto de la Consecuencias (Adán y Eva)
El Reto de la Consecuencias (Adán y Eva)
Fueron creados y vivieron en un ambiente perfecto, sin pecado, Gen. 2:25.
Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Después de que pecaron, Dios detalló las consecuencias que habrían de vivir, Gén. 3:16-19, 23.
A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Esta caída afectó la naturaleza de la humanidad, las relaciones personales, y el mundo que les rodeaba. Todo quedó afectado, contaminado por el pecado.
Nada se destruyó, pero todo quedó dañado. Debido al pecado, hay algo malo en todo. Pero note lo que no cambió. El hombre y la mujer continuaron llevando la imagen de Dios, aunque esa imagen quedó distorsionada. Debían continuar cuidando de la tierra, pero ella resistiría sus esfuerzos. La relación de la humanidad con la tierra sería obstaculizada por las dificultades: espinas y cardos, y el suelo sólo rendiría su fruto mediante sudor y esfuerzo. Lo mismo sería verdad en cuanto a sus relaciones personales. Ellos siguieron siendo esposo y esposa, y debían seguir multiplicándose y llenando la tierra. Sin embargo, lo que había sido una intimidad fácil y natural, se complicó por el temor y una actitud defensiva, egoísmo y retraimiento...
Dios los expulsó del huerto del Edén, y ellos nunca más volvieron a ver el lugar idílico donde se casaron y donde vivieron los primeros días maravillosos de su matrimonio. Enterrarían a un hijo, víctima de asesinato a manos de su hermano mayor. Verían a su hijo mayor excluido de todo contacto social, bajo maldición para vivir como vagabundo debido a su crimen. Y, si [los] cálculos son correctos, Adán vivió lo suficiente como para ver el nacimiento de Noé, lo que quiere decir que la primera pareja vio la … declinación moral de los habitantes del mundo (sus propios descendientes) al punto en que Dios se lamentó haber creado a los seres humanos.— Swindoll.
El matrimonio de Adán y Eva nos enseña que las duras consecuencias del mal— la imagen de Dios corrompida por el pecado en los seres humanos y el mundo retorcido por el pecado— no hacen imposible el matrimonio. Difícil sí, pero no imposible.
Tal vez usted venga de un hogar tan increíblemente horroroso que pocos pudieran captar el daño que se le ha hecho. Tal vez usted lleva cicatrices profundas de abuso, ultraje y maltrato: emocional, físico, y tal vez incluso sexual. Tal vez usted venga de una familia en la que nunca conoció la seguridad y el calor de padres que se amaban uno al otro y lo amaban a usted. Tal vez usted no haya visto un matrimonio saludable modelado ante sus ojos, lo que significa que ni siquiera sabe cómo empezar a cultivar uno así. Tal vez su vida romántica se caracterizó por una larga hilera de relaciones personales rotas, con novios o novias mal escogidos y sabotaje a la primera señal de intimidad genuina.
Si usted está casado y esto describe su situación, aunque sea en algo, anímese. Hay sanidad disponible. No será fácil, pero nunca la encontrará huyendo. Si usted está casado, y si su seguridad no está en peligro, escoja permanecer comprometido a su cónyuge como un importante primer paso.— Swindoll.
El Reto del Conflicto (Oseas y Gomer)
El Reto del Conflicto (Oseas y Gomer)
Hay tales conflictos tan severos y dañosos en el matrimonio que aún el Señor permite romper el vínculo marital con el divorcio, Mat. 19:8-9.
El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Siglos después de Adán y Eva, Dios usó la vida de un profeta para convencer a Su pueblo de su infidelidad espiritual al adorar a dioses falsos y no arrepentirse del pecado. Lo interesante, es que Dios lo usa de forma diferente, usa su matrimonio como una lección visible a Israel.
Dios manda al profeta Oseas a casarse con una mujer fornicaria, Os. 1:2-3.
El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová. Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
¡Que mandamiento más asombroso! Esta es una costosa lección objetiva para Oseas e introduce uno de los libros de la Biblia más difíciles de interpretar y leer. Para martillar su punto el Señor se pone a sí mismo en el papel de un cónyuge desdeñado y camina con su siervo Oseas por la horrorosa experiencia de la infidelidad marital. El Señor conoce de primera mano el aguijonazo de la traición y en una escala que casi ni podemos comprender.— Swindoll.
Los nombres de los hijos concebidos con su esposa Gomer describen el sentir de Dios contra Su pueblo:
Jezreel, vs: 4- “Dios esparce”.
Lo- ruhama, vs: 6- “No misericordia”.
Lo- ammi, vs: 9- “No mi pueblo”.
A pesar de la condenación expresada en los nombres, Dios hace la promesa de restauración expresando el concepto opuesto de cada uno.
Lo-ruhama, vs: 7- “de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré”.
Lo-ammi, vs: 10- “les será dicho: Sois hijos del Dios viviente”.
Jezreel, vs: 11- “Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel...”.
A estas alturas al parecer Gomer ya había dejado a Oseas para llevar una vida de prostitución. En un sentido muy real, ella ya no era esposa de él. El capítulo 2 describe a Israel en los mismos términos, que reflejaban la conducta de Gomer. Ella se entregaba a múltiples hombres, viviendo del dinero que cobraba por tener relaciones sexuales. Se puede decir prácticamente que el matrimonio se había acabado. Dicho sin ambigüedad, Gomer se había convertido en una prostituta de la calle, dándole a Oseas más que suficiente causa moral para divorciarse de ella. La Biblia no nos dice si él hizo esto o no. Con todo, las acciones de ella indican claramente que ella ya no estaba viviendo con él como su esposa. — Swindoll.
Sin saber muy bien cuanto tiempo paso, pero vemos que Dios manda Oseas a que haga algo inconcebible, Os. 3:1-3.
Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada. Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo.
No quiero perder de vista aquí la cuestión más grande. Esto es, primeramente, un cuadro de la relación del Señor con Israel. Oseas 9:9 dice: “[La nación llegó] hasta lo más bajo en su corrupción.” A escala nacional ellos habían abandonado al Señor para prostituirse con dioses falsos. Tal como Oseas, el Señor, en su gracia, los compró de nuevo a gran costo para sí mismo y los restauró a su lugar anterior de honor como su pueblo. (Esto es claramente un predicción en sombra de lo que Cristo haría por usted y por mí).
Lo que Oseas hizo por su esposa infiel e inmerecedora es un ejemplo primario de gracia [sobrenatural]. Dios lo dirigió a que haga esto porque Oseas tenía un deber muy singular como portavoz del Señor ante Israel. Su caso sí es especial. Sin embargo, esto en efecto representa el deseo más alto y más grande de Dios en tales casos. Es importante que todos nosotros tengamos esto presente; los que han sufrido la traición de la infidelidad marital y los que no la han sufrido.
Digo esto con la mas gran sensibilidad posible. Si usted es víctima de infidelidad marital, lo que probablemente es el reto más grande a un matrimonio, no es exigencia que siga casado o casada. Dios en efecto permite el divorcio en este caso. Sin embargo, si su cónyuge genuinamente se ha arrepentido y está dispuesto a realizar el difícil trabajo de reconstruir la confianza, permítame animarle a que considere aplicar esa gracia [sobrenatural]. Oseas lo hizo, y usted también puede hacerlo. En tanto que le asiste el derecho de irse, tal vez esté abandonando la felicidad mayor y sanidad que surge al extender la gracia en lugar de alejarse y reclamar su derecho...
Todos los matrimonios tienen por lo menos una cosa en común: todos están formados por pecadores. Tarde o temprano, uno de los cónyuges pecará contra el otro; y pecará en grande. El pecado, el perdón, la sanidad, y el reconstruir confianza constituyen un reto al compromiso de todo matrimonio. Si el Señor pudo restaurar el matrimonio de Oseas y Gomer, Él puede impedir que el suyo se desbarate frente a casi cualquier cosa. — Swindoll.
El Reto de las Circunstancias (José y María)
El Reto de las Circunstancias (José y María)
Por la costumbre judía, María y José estaban formalmente unidos en un contrato matrimonial, pero se tenía que esperar todo un año antes de celebrar la boda oficial, consumar el matrimonio, y establecer su propia casa. El contrato era legal, por lo que sólo un divorcio legal podía terminarlo. En casi todo aspecto, María era ya considerada esposa de José. Durante ese período, María descubre estar embarazada, Mat. 1:18.
Sabemos por el relato que nos da el evangelista Lucas, que se le había informado a María de lo que iba a suceder. Dios, el Espíritu Santo produjo milagrosamente en ella la concepción de su hijo.
Jose, en cambio, no sabía nada de este plan, sólo que él no era el padre, y responde naturalmente, Mat. 1:1-21.
Esfuércese por identificarse con lo que José debe haber sentido. Descubrió que su esposa está encinta, derivó la única conclusión que tenía sentido: adulterio, y decidió optar por un divorcio en secreto. María probablemente trató de explicar, pero, digámoslo tal como es, su cuento es increíble. “Sí, estoy encinta; no, no me he acostado con ningún hombre. Dios hizo todo esto, José.” ¡Vamos! Ningún hombre se lo creería.— Swindoll.
José pronto recibió confirmación de lo que Dios estaba haciendo y que ella estaba diciendo la verdad. Igual tuvo que tomar una decisión importante.
Sus vidas desde ahora en adelante serían plagadas con las murmuraciones de otros, el nacimiento de Jesús podría llegar a ser el chisme del barrio. Incluso, esto aparece años después al interactuar con los fariseos, se lo echan en cara, Jn. 8:41.
José y María tendrían que descansar confiadamente en la verdad de su inocencia y hallar contentamiento en eso. Nadie creería la verdad, por más que trataran de convencerlos. Las murmuraciones, risas burlonas, bromas y sarcasmo serían sus compañeros más cercanos y más persistentes. Esto, bien sea los uniría más, o se convertiría en una cuña [que los dividiría]. Ellos, bien sea buscarían esquinas opuestas de la casa, o buscarían fuerza el uno en el otro... Todo dependía de su compromiso del uno al otro.
Si la pareja continúa comprometida, su matrimonio resistirá las más extraña de circunstancias. Nadie fuera de la pareja puede entender (incluyendo los padres), y la pareja casada puede sentir que se la ha dejado sin ningún respaldo externo; pero si continúan comprometidos el uno con el otro y al pacto que hicieron con Dios, el matrimonio sobreviviría. Es más, la intimidad incluso puede convertirse en [aún] más dulce [cuando] los dos comparten una perspectiva que nadie más en la tierra podría apreciar. — Swindoll.
Usted tal vez esté enfrentando un conjunto [inusual] de circunstancias que es un reto desde afuera para su matrimonio. Habiendo estado en el ministerio por más de cuatro décadas, he ayudado a muchos que atraviesan tiempos terribles. Así que sé lo difícil que puede ser la vida cuando se lidia con problemas en el matrimonio. No obstante, en todos estos años nunca he visto un solo matrimonio empeorar cuando los cónyuges redoblan su compromiso del uno al otro. Los problemas tal vez no desaparezcan, pero el matrimonio sólo se fortalece. — Swindoll.
Conclusión:
Conclusión:
Para que el matrimonio sobreviva el compromiso es la prioridad uno. Muy poco de lo que usted haga en un matrimonio importará si usted no está decidido a permanecer casado. Sea que el reto sean las consecuencias, el conflicto o las circunstancias, la clave para mantener un matrimonio por toda la vida es el compromiso. Es una decisión que no cambia con los sentimientos, no depende de la buena suerte y ni siquiera de la actitud de su cónyuge. El compromiso le dice a su cónyuge: “Sé que las cosas se han agriado, sé que tu has pecado y yo he pecado, sé que atravesamos tiempos ásperos, pero me quedaré contigo pase lo que pase.” — Swindoll.
Lo que sigue es una carta de una señora que hace algunos años me había oído hablar sobre el compromiso. Sus palabras ilustran el poder sencillo de esta difícil decisión.
He decidido quedarme firme en compromiso a mi propio matrimonio que se hallaba en medio de la acción del divorcio. … Dios me ha cambiado. Me ha dado un nuevo amor para mi esposo y, a su vez, mi esposo ha ido cambiando en su actitud hacia mí. Él todavía no se preocupa por su relación personal con Jesús; milagro que espero. Hace seis meses fuimos y escuchamos a un asesor no creyente que nos dijo que sigamos con el divorcio, porque absolutamente no quedaba nada en nuestro matrimonio y no había ninguna base sobre la cual edificar. Pues bien, la gracia de Dios ha permitido lo contrario. Todavía es una lucha real algunos días, pero he aprendido que en tanto y en cuanto nos “halemos” el uno hacia e otro en lugar de “empujarnos” el uno contra el otro, la dirección es más segura y sólida. … Así que, “compromiso” no es simplemente otra palabra en mi vocabulario. Se ha convertido en una parte real de mi vida.— Swindoll.
