08. El significado del pecado.
Grandes Doctrinas en Grandes Versículos. • Sermon • Submitted
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Introducción.
Introducción.
¿Qué es el pecado?, ¿Qué tan grave es?
Una de las cosas que toda persona que está buscando la salvación de su alma es entender correctamente el pecado. Por otra parte los creyentes necesitamos crecer en nuestro entendimiento del pecado, debemos ser capaces de tener agudizado nuestro discernimiento para saber detectar lo que a Dios no le agrada, de esta manera creceremos en nuestra santificación.
Muchas veces pensamos en el pecado solo como aquello que hace malo a los demás. Es más ese pensamiento es muy parecido a la forma de razonar del mundo, ellos dicen: “haz lo que quieras siempre y cuando no le hagas daño a nadie” o “si no les causa daño a otras personas entonces se puede hacer”.
Pero ¿es esta una manera correcta de pensar hacia el pecado?
El ap. Juan nos da una definición sencilla pero muy poderosa del pecado.
Desarrollo:
Desarrollo:
1 Juan 3.4 “4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”
Contexto:
Contexto:
El ap. en esta su primera carta está advirtiendo a los creyentes de su época (70-90 d.C Aprox.) acerca de los falsos maestros que negaban la encarnación de Cristo. Estos mismo maestros gnósticos tenían un desprecio hacia lo material o físico y no le daban importancia al pecado.
Los versículo anteriores a este texto nos hablan de la esperanza que los creyentes tienen de que cuando el Señor venga seremos como él y que esperar esto hace que nos purifiquemos. 1 Juan 3.3 “3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” Ahora pasa a hablar del pecado. En los versículos siguientes el apóstol va a advertir que los que viven en la práctica del pecado, como una forma de vida, carente de arrepentimiento y de santificación realmente no han conocido a Dios, siguen en sus pecados sin un corazón transformado. 1 Juan 3.5-10 “5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.”
Este versículo en el que estamos meditando es el comienzo de esta sección acerca del pecado y nos muestra la gravedad del pecado.
Verdades:
Verdades:
Tomemos en cuenta una vez más nuestro texto: 1 Juan 3.4 “4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”
Encontramos dos verdades importantes en este texto:
1. Contra quien es el pecado. “Todo aquel que comete pecado infringe también la Ley”
1. Contra quien es el pecado. “Todo aquel que comete pecado infringe también la Ley”
Damos por sentado que se refiere a la Ley de Dios.
Por sobre cualquier persona el pecado es primeramente contra Dios. El autor nos recuerda que el pecado es una infracción a la Ley de Dios por encima de la ley de los hombres.
En la Escritura esto queda claramente establecido de dos maneras muy sencillas. Para esto leamos un momento el resumen de la Ley de Dios en Exodo 20:
1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 13 No matarás. 14 No cometerás adulterio. 15 No hurtarás. 16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. 19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. 20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis. 21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. 22 Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. 23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis. 24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás. 26 No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él.
Vemos en este texto que Dios reglamento los dos aspectos en los cuales se dirige la vida del hombre: su relación con Dios y su relación con los demás hombres. Recordemos que los primeros cuatro mandamientos se relacionan con Dios, recordándonos que nuestra preocupación primara debe ser agradar a Dios antes que a los hombres. Y los seis restantes regulan mi actitud y mis acciones hacia los hombres. Aunque estos últimos mandamientos tienen que ver con los hombres y no directamente con Dios también están regulados por él por tanto quebrantar uno de los mandamientos que tienen que ver con el prójimo es pecar contra Dios quien me manda a amar a mi prójimo.
AP: Esto es importante. Nuestra forma de pensar siempre debe dirigirse a Dios y él debe ser la razón por la cual debemos hacer o dejar de hacer algo. Hay cosas que podamos hacer que no necesariamente hacen daño al prójimo, es más nuestro prójimo puede que nunca sepa lo que hacemos, de modo que nunca podría sentirse ofendido, sin embargo pueden ser cosas que ofendan a Dios. Por otra parte hay cosas que a lo mejor puedan agradar a los hombres pero ofenden a Dios. El pecado es atentar contra la dignidad de Dios, contra su santidad y su autoridad. Por ello si queremos entender y discernir lo que es el pecado; si queremos realmente que nuestra alma se limpia de la maldad comencemos reconociendo que el pecado es contra Dios por sobre todas las cosas.
2. Lo que es el pecado.
2. Lo que es el pecado.
Ahora el apóstol pasa a definir el pecado. En realidad este versículo dice lo mismo dos veces para enfatizar esta verdad.
Habiendo dicho la primera parte: “Todo aquel que comete pecado infringe también la Ley”, ahora dice: “pues el pecado es infracción de la ley”
Para entender esta definición es necesario hacer algunas aclaraciones con respecto a la traducción de este versículo.
La frase: “infracción de la Ley” en el texto griego en realidad es una sola palabra: “anomía”. Viene de la palabra griega “nomos” que significa Ley, y al agregarle la letra a, quiere decir “sin ley”.
Entonces, ¿Qué quiere decir este versículo cuando dice que el pecado es infracción de la ley?
Que el pecado es querer vivir sin la ley de Dios, revelarse a ella.
Esto es lo que ocurrió en Edén cuando la serpiente le dice a la mujer para tentarle a comer del árbol prohibido: “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3.5) El pecado en el cual cayeron Adán y Eva fue revelarse al mandamiento de Dios para hacer su propia voluntad.
Al entender esto nos damos cuenta que el pecado no solo son aquello acciones abominables como matar, robar, etc. Si no que es esa actitud de no querer someterse a la ley de Dios. Es querer vivir sin reconocer la autoridad de Dios y vivir a nuestra manera, según nuestras reglas.
Esto lo expresa el apóstol Pablo en su carta a los romanos, Romanos 1.21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”
Conclusión:
Conclusión:
Quiero terminar con algunas preguntas:
¿Cómo has vivido tu vida? Dices que eres cristiano pero: ¿Tu vida se caracteriza por vivir bajo la autoridad de Dios o según tus deseos?
Por eso DIos nos llama al arrepentimiento......
