GRACIA IRRESISTIBLE

DOCTRINAS DE LA GRACIA  •  Sermon  •  Submitted
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INTRODUCCIÓN

Solemos pensar que los grandes debates y esfuerzos durante la reforma se concentraron y terminaron exclusivamente con el tema de la justificación por fe. Y en efecto, como mencionamos anteriormente esta doctrina fue motivo de gran polémica y lucha, Martín Lutero la considero “el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o se cae” y en un mismo sentido opinó Calvino. Pero el debate no acababa con la afirmación de que Dios justificaba al hombre aparte de las obras de la ley. Había un principio subyacente a esta doctrina de suma importancia para los reformadores: La gracia soberana. Los reformadores pensaban que si se quería alcanzar la verdadera piedad y la verdadera adoración era necesario comprender cual era el papel de Dios y el del hombre en la salvación. No se puede adorar a Dios en Verdad a menos que se sepa porque debe ser adorado, de lo contrario se terminaría agradeciéndole por algo que no hizo o peor aun considerando que el hombre es el autor de algo que en realidad Dios hizo.
Así que el principio que subyace es que Dios es soberano en su salvación y la justificación por fe era una doctrina que protegía y proclamaba la soberanía de Dios pero no era la que más lo explicaba. Sin embargo, como comentan Packer y Johnston en Introducción histórica y teológica hay una doctrina que explica a mayor profundidad este tema, la doctrina de la regeneración monergista, la doctrina explica que la fe salvífica, es decir, la fe que recibe a Cristo para salvación es un regalo (absolutamente gratis) de un Dios soberano, dada por la regeneración.
Tan crucial era para los reformadores el tema de que los pecadores muertos en delitos y pecados dependían totalmente de la gracia de un Dios soberano para su salvación que vieron toda forma de semi-pelagianismo como una amenaza contra el evangelio. Incluso, según Packer, la teología reformada condenó al arminianismo (por ser una forma de semi-pelagianismo) como un “un regreso a Roma” porque convertía a la fe en una obra meritoria; y como “una traición a la reforma” porque negaba la soberanía de Dios para salvar a los hombres; que, como ya se ha dicho, era el pensamientos teológico más profundo del pensamientos reformado. Aún Packer señala que el arminianismo fue en los ojos de los reformadores una renuncia al cristianismo del Nuevo Testamento.
Hoy la iglesia evangélica tiene el semi-pelagianismo en la venas especialmente en su forma arminiana. Esto se debe en buena medida al descuido del estudio de la teológica histórica y al favorecimiento que tiene el semi-pelagianismo en una cultura humanista. Como dijo Roger Nicole “todos nacemos como pelagianos”. Ante un escenario como este surge la necesidad de estudiar las doctrinas de la gracia, y en especial la doctrina que estaremos estudiando hoy, la gracia irresistible.

I. GRACIA IRRESISTIBLE

a. El término Gracia

Debido a todo el contexto ya mencionado se hace necesario comenzar por dar una definición de gracia. Así es, estamos necesitando volver a las cuestiones más elementales del evangelio para remover toda impureza y error. La gracia es un favor inmerecido, en otras palabras es una disposición favorable de parte de Dios hacia el hombre que este no merece en absoluto. Hay una gracia común con la que Dios se dispone favorablemente para con todos los hombres y hay una gracia especial o salvífica con la que Dios se dispone a favor de sus escogidos.
El hombre ebrio que con su auto a máxima velocidad entra a una zona escolar e ignora todas las advertencia y señales y finalmente arrolla a 10 niños produciéndoles la muerte y luego se escapa sin el mínimo remordimiento. Y quien luego aparece en el funeral de cada familia para burlarse y ridiculizar a los dolientes merece una condena. Cuando semejantes monstruo es arrestado y llevado al juicio para sentenciarlo a cadena perpetua y en su lugar recibe la plena libertad, y adicionalmente es beneficiado con una indemnización de 1 millón de dólares al año por el resto de su vida por las molestias causadas, ha recibido gracia.
Por su puesto, no quiero que piense que en este ej. tenemos una verdadera analogía de la justicia divina porque ese no es el asunto que estamos tratando aquí. Solo quiero resaltar como un hombre NO ha recibido lo que merecía (cadena perpetua), y en su lugar ha recibido algo que NO merecía (libertad e indemnización). Eso es gracia.
Y aunque nos pueda escandalizar el ej. anterior, nosotros hacemos algo mucho peor, como comenta Edwind Palmer en tratado acerca de las doctrinas claves:
“...cada uno de nosotros ha cometido crímenes mucho más odiosos, y éstos en contra de Dios, y merecemos un castigo mucho mayor. Dios hizo bien al género humano. Pero nosotros, voluntaria y libremente, nos rebelamos en contra de él. Nos ruega que nos apartemos del pecado y le sirvamos a él, y le respondemos ridiculizándolo. Está es nuestra naturaleza el odiar a Dios con un sentimiento de venganza absoluta, y el odiar a todos los demás. Nuestra meta única es ser siempre los primeros y pisotear a Dios. Merecemos el fuego eterno del infierno.”

b. El término irresistible

Ya hemos dicho que la gracia es un favor inmerecido, es decir, el beneficiario de dicha gracia no hace ni posee nada que le puede hacer meritorio. Pensar en una gracia que se merece es un contradicción de término, sin embargo suele ocurrir más seguido de lo que pensamos. Esta es la diferencia clave entre la gracia y las obras, que la gracia es inmerecida y las obras son compensadas. Pero aclarado este punto, nos enfrentamos con otra cuestión ¿Qué significa exactamente que esta gracia sea irresistible?
Lo primero que debemos saber es que el concepto de irresistible no apunta tanto a que nadie la puede resistir, sino a que finalmente esta gracia cumple lo que se propone. No es irresistible en el sentido de que el pecador no puede ponerle resistencia. La Biblia nos da evidencia de que el pecador, vive resistiendo al Espíritu Santo. Irresistible más bien nos indica que esa resistencia por parte del pecador no puede frustar el propósito de la gracia porque al final de cuentas es una gracia invencible. De hecho, gracia invencible es un buen término para titular esta doctrina.
Otros piensan que el término implica forzar, como si se tratara de una gracia a través de la que Dios fuerza irresistiblemente al pecador a hacer lo que este no quiere hacer. Como si se tratase de una especia de avalancha de nieve que arrastra y sepulta a un hombre aún en contra de su voluntad, o como si se tratase de una autoridad abusiva que priva a un hombre violándole sus derechos y su libertad. Por supuesto, que tal apreciación también es errada.La gracia de Dios es irresistible no porque fuerza sino porque en su operación es eficaz, invencible e insuperable en su propósito.
El Espíritu de Dios hará que aquellos que Dios ha escogido y por quienes Cristo murió, en su tiempo señalado, deseen y crean en Jesús. Dios hará esto de tal manera que no violará la voluntad del hombre sino que con toda disposición y libertad verdadera vendrán a Él. Recalquemos esto, Dios no los obligará ni coaccionará. Dios no está arrastrando a los hombres al cielo sino que cambia sus preferencias, de modo que, libremente deseen hacer lo que antes no deseaba hacer, venir a Jesús.

II. LA EFICACIA DE LA GRACIA

a. Regeneración monogernista y sinergista

Comprendiendo que esta gracia es eficaz en su propósito naturalmente surge la pregunta ¿En donde reside la eficacia de esta gracia? o Dicho en otras palabras ¿De qué depende que esta gracia sea eficaz o no? Hay dos enfoques que se han usado para responder a esta pregunta, y para ello se han usado dos palabras que son diametralmente opuestas: monergista y sinergista. La raíz erg significa trabajo, y es compartida por las dos palabras. En este sentido, los dos enfoques coinciden en que para que la gracia sea eficaz debe operarse, es decir, debe llevarse acabo como un trabajo. Ahora bien, la diferencia está en los prefijos de cada palabra. Por su parte, Syn (de sinergista) significa “con” y da la idea de que el trabajo es compartido o cooperativo. A este respecto, la regeneración sinergista plantea que para que la gracia sea eficaz debe haber un trabajo efectivo entre Dios y el hombre. Dios le ofrece al hombre la gracia y este debe decidir aceptarla o rechazarla.
Por otro lado, el prefijo mono (de monergista), significa “uno” o “solo”, y da la idea que el trabajo o la operación de la gracia es llevado acabo solo por Dios sin la cooperación del hombre. Este último es el punto de vista sostenido por los reformadores y se conoce como la Regeneración monergista. Dios es soberano es su salvación, su gracia es soberana y Él inicia esta obra en el corazón del hombre sin permiso, sin mérito previo y sin que pueda resistirse.
En este punto es necesario aclarar que con esta doctrina no estamos haciendo referencia a toda la obra de salvación del hombre, sino al inicio de la aplicación de su salvación, específicamente lo que se conoce como la regeneración. El punto de vista reformado siempre ha enseñado que el hombre es un agente responsable en su salvación pero siempre en segunda instancia.
Dicho esto, podemos ampliar la perspectiva de la regeneración monergista. La regeneración también conocida como el nuevo nacimiento es la obra exclusiva de Dios, que por medio del Espíritu Santo trae a la vida a un hombre muerto, lo regenera o lo hace nacer de nuevo. Es obvio, que un muerto no puede cooperar en su resurrección sino que es completamente pasivo en ella, de lo contrario, no estaría muerto, quizas gravemente enfermo o en coma, pero no muerto. El asunto es que la Biblia considera el estado del hombre como “muerto en sus delitos y pecados”. La naturaleza del pacto nos ayuda a comprender esta doctrina de la regeneración:
El prfeta Jeremías anunció: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jer. 31:33
Por su parte, el profeta Ezequiel dijo:
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra Ez. 36:26-27
Dios prometió hacer una obra que regeneraría la naturaleza del hombre, una transformación completa del ser del hombre comparable con un pieza de piedra “muerta” convertida en carne viva.
La muerte de Lazaro es una buen ejemplo para nosotros en este punto. Jesús llamó a Lazaro, y este se levantó después de cuatro días de haber muerto. Nadie discute que Lázaro haya sido completamente pasivo en este milagro. Del mismo modo, el que está espiritualmente muerto no puede cooperar en su resurrección ni tampoco resistirla. Algunos pueden llegar a objetar que Lazaro si coopero con Jesús al salir de la tumba caminando. Y es cierto, no negamos ese hecho, pero su cooperación solo fue posible después de haber sido devuelto a la vida, no antes. Igualmente, el pecador participa en su salvación en cuanto a venir libremente en fe a Jesús, en arrepentirse y durante todo el proceso de su santificación pero todo esto viene después de que haya sido regenerado, después que haya nacido de nuevo.
En definitiva se le conoce como gracia irresistible al acto soberano de Dios y solo de Dios de favorecer a algunos hombres para regenerarles y garantizar su salvación. Está gracia aunque puede ser resistida por el hombre finalmente será invencible y cumplirá su propósito.

III. LA BASE BÍBLICA PARA LA GRACIA IRRESISTIBLE

a. No proviene de la voluntad del hombre

“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,  que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.” Jn 1:12–13.
Pablo escribió:
Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Rom. 9:16

b. Proviene de la voluntad soberana de Dios

“quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad” 2 Tim 1:9.

c. La condición del hombre antes de su salvación.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)...Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Ef 2:4–9.

d. No hay disposición alguna del hombre a las cosas espirituales.

“Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente.” 1 Cor 2:14
“ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios” Rom. 8:7-8

e. La gracia irresistible es una fuerza invencible

 y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales. Ef. 1:19-20
No puede resistirse,
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Juan 6:37

IV. COMO OPERA LA GRACIA IRRESISITIBLE

El apóstol Pablo nos indica que Dios nos salvó no por ninguna obra humana que hubiéremos hecho sino por el lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo:
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo” Ti. 3:4–5.
Pero ¿Cómo se lleva acabo esta operación? La forma en que que la gracia irresistible opera se ha llamado en ocasiones el llamado eficaz. Al respecto la Confesión Bautista de Fe señala lo siguiente:
A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, tiene a bien en su tiempo señalado y aceptable, llamar eficazmente por su Palabra y Espíritu, sacándolos del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza y llevándolos a la gracia y la salvación por Jesucristo; iluminando de modo espiritual y salvador sus mentes, a fin de que comprendan las cosas de Dios; quitándoles el corazón de piedra y dándoles un corazón de carne, renovando sus voluntades y, por su poder omnipotente, induciéndoles a querer hacer lo bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo; pero de modo que acuden a él con total libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la disposición para hacerlo.
En la carta a los romanos Pablo Nos presenta la conocida cadena indestructible de la salvación: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a esos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a los que justificó, a esos también glorificó. Rom. 8:29-30. Pero en esta cadena no solamente vemos una salvación consumada sino también vemos que hay un punto específico donde se aplica al creyente. Según Pablo la salvación se consuma desde la eternidad “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó..glorificó.” Sin embargo, hay un momento específico donde Dios los “llamó”, es decir, donde los beneficios de esas elección eternas se aplican a la vida de cada creyente en particular.
Este llamado no puede ser un llamado general e indiscriminado, como el que le hacemos a todos los hombres cuando le predicamos el evangelio, es un llamado particular y especial, con tal fuerza y eficacia que cumple con su objetivo, a saber, que los que fueron elegidos en la eternidad sean llamados para ser justificados y finalmente glorificado. Por lo tanto, podemos deducir que este llamado que Pablo está citando debe ser hecho por Dios mismo.
¿Ahora bien, como es que Dios hace este llamado? Una vez más Pablo nos dice: “Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Y fue para esto que Él os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo.” 2 Ts. 2:13-14
y,
“Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios, quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad,  y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio” 1 Tim 1:8-10.
Quizas el texto que mejor nos explica cómo es que Dios hace este llamado sea el siguiente:
Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría, agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los que creen. Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. 1 Cor. 1:21-24.
Con estos textos vemos con claridad lo que nos quiere decir la Confesión Bautista de Londres cuando señala “A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, tiene a bien en su tiempo señalado y aceptable, llamar eficazmente por su Palabra y Espíritu...”. Dios a ordenado que los hombres sean llamados de manera general o universal a través de la predicación del evangelio y al mismo tiempo alguno de ellos son llamados interior y eficazmente por el Espíritu Santo para que acepten con fe las ofertas del evangelio.
Esto explica porque en una misma predicación algunos llegan a creer y otros se mantienen en su incredulidad ¿Fue porque los unos son más inteligentes que los otros? ¿Porque tuvieron mejor empatía con el predicador, o porque espiritualmente son más dotados? De ninguna manera, todos estaban muertos en pecados. El punto cardinal es este, que en los unos hubo un trabajo interior y eficaz del Espíritu Santo que obró un cambio en los deseos y las predisposiciones de sus almas causando que libremente vinieran a Cristo con fe (Sal. 110:3); mientras que los otros fueron pasado por altos dejados en su propia incredulidad.
Este llamado interior fue lo que sucedió en la casa Cornelio que “Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje”. Hch 10:44. Y también lo que sucedió el día que Pablo le predicó a un grupo de mujeres que estaban en la orilla de un rio “Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su corazón para que recibiera lo que Pablo decía”. Al parecer el resto de las mujeres fueron dejadas en su incredulidad pero Lidia fue llamada eficazmente ¿Qué cualidad especial tenía esta vendedora de telas del resto de las mujeres? !Ninguna! la Biblia nos dice que la única diferencia fue que Dios abrío su corazón para que recibiera lo que Pablo decía.
Con respecto a este llamado interior el Dr. Sproul comenta:
Es el trabajo secreto de avivamiento o regeneración logrado en las almas de los escogidos por la obra sobrenatural inmediata del Espíritu Santo. Efectúa u obra el cambio interior en la predisposición, la inclinación, y el deseo del alma. Ninguna persona siente el deseo de venir a Dios antes de recibir el llamado de Dios eficaz. Y todos los que son eficazmente llamados tienen una predisposición hacia Dios y le responden con fe. Vemos, entonces, que la fe en sí misma es un regalo de Dios, habiendo sido entregada en el llamado eficaz del Espíritu Santo.” (Las grandes Doctrinas de la Biblia)
Por su parte, William Hendricksen comenta:
“Por este llamado interno o eficaz se entiende aquella operación del Espíritu Santo por la cual él aplica de tal manera el evangelio a las mentes y corazones de los pecadores que ellos se dan cuenta de su culpa, comienzas a comprender su necesidad de Jesucristo y lo abrazan como su Señor y salvador.” (Comentario al Nuevo Testamento. Libro de Romanos).
y John Murray:
“Podemos hablar de manera apropiada de un llamamiento que no es en sí mismo eficaz. Éste es a menudo mencionado como el llamamiento universal del evangelio. Las propuestas de la gracia en el evangelio que se le dirigen a todos los hombres sin distinción alguna son muy reales y debemos mantener esta doctrina con todas sus implicaciones para la gracia de Dios, por un parte y para la responsabilidad y el privilegio de los hombres, por la otra. No es impropio referirse a esta propuesta universal como el llamamiento universal. Es muy probable que sea éste el llamamiento que se hace referencia en Mateo 22:14: “porque muchos son invitados pero pocos los escogidos”. Pero es cosa muy notable que en el Nuevo Testamento cuando se emplean de manera específica con referencia a la salvación, los términos para llamamiento se apliquen casi exclusivamente no para el llamamiento universal del evangelio, sino al llamamiento que introduce a los hombres en un estado de salvación y que por ello es eficaz. De aquí que el sentido prácticamente uniforme es el que está determinado por unos pasajes tan bien conocidos como Romanos 8:30: “a los que predestinó también los llamó”. 1 Corintios 1:9: “Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su hijo Jesucristo, nuestro Señor”. 2 Pedro 1:10 “Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. (cf. Ro. 1:6,7 ; 1 Co. 1:26). Esta es la razón por la que generalmente hablamos de este llamamiento como eficaz. (La Redención)
En definitiva, Dios a hecho una conexión entra la proclamación del evangelio y el llamado interior del Espíritu Santo. Pedro indica esta conexión “Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece... Y esta es la palabra que os fue predicada” 1 Pe. 1:23-25. Y Santiago nos dice: “En el ejercicio de su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas” Santiago 1:18.

V. APLICACIONES PARA LA VIDA DIARIA

(1) Aunque sabemos que el Espíritu Santo llama eficazmente a una persona en conexión con la proclamación del evangelio, no podemos concluir que la obra del Espíritu Santo es predecible en todo sentido, lo que ocurre dentro del corazón y cómo ocurre exactamente es un misterio Jesús dijo: “El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” Jn 3:8. Dios sigue siendo soberano en su salvación y aunque la predicación es el medio ordinario para salvar a los hombres, seguramente se vale medio extraordinario para traer la salvación a algunos miembros de su pueblo, como p.ej. los niños infantes que mueren o personas con alguna clase de discapacidad que no pueden oir, leer o entender el evangelio.
(2) La iglesia y nuestra vida diaria en general debe estar llena del evangelio. Pablo dijo: “Y fue para esto que Él os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo” 2 Tes 2:14 Hay una conexión hecha por Dios entre la proclamación del evangelio y el llamado eficaz o más apropiado aun entre el evangelio y la salvación en general. Una persona no puede ser salva a parte del evangelio (salvo excepciones antes mencionadas). Nuestros conyuges, hijos, familiares y amigos, deben escuchar el evangelio. En esto radica toda nuestra vida en proclamar el evangelio. Pero en la practica sabemos que no es tan fácil como quisiéramos. Muy pocas personas se acercarán a nosotros pidiendo que les prediquemos el evangelio, y aún muy pocas serán receptivas con tranquilidad. Se requiere de una vida amoldada por el evangelio que de testimonio y pueda remover las primeras barreras que se levantan contra el mensaje del evangelio. Si lo entendemos correctamente veremos que toda nuestra vida debe ser un esfuerzo por dar a conocer el evangelio.
(3) A pesar de todos nuestros esfuerzos debemos saber que el resultado queda en las manos de Dios. El mensaje que predicamos puede ser el correcto pero es un llamado que hacemos a los oídos y mentes de quienes nos oyen, solo Dios puede llamar al corazón, cambiarlo e inclinarlo para que venga en fe a Cristo. Esa fue la promesa que Dios hizo a su Pueblo en el AT “Además, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” Dt 30:6. Es en vano y por demás pernicioso que la iglesia de hoy esté llena de tanta parafernalia cultural dentro de sus actividades con el propósito de atraer más personas, sobre todo a los jóvenes. Al único lugar donde los están atrayendo es al infierno. El hombre no puede venir a Cristo por sus propios medios, Jesús dijo: Nadie puede venir a mí si no lo traerá el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. (Jn 6:44).
Algunos pueden pensar que esto nos desanimó para la obra evangelista, pero está muy lejos de serlo. Es un completo estímulo ¿Qué razones tendríamos para predicar el evangelio si al final todo el poder radica en la decisión de un hombre muerto? !Ninguna! Pero cuanta esperanza invaden a nuestro esfuerzo el saber que sí junto a nuestra proclamación Dios con voz irresistible llama a los pecadores entonces aquella proclamación será eficaz e invencible en la vida de aquel hombre. Es un privilegio sin par que Dios no da al usar a los hombres como medios para llamar eficazmente a su pueblo.
(4) Que responderá usted a partid de hoy cuando le pregunten ¿por qué es salvo? No hay ninguna jactancia, definitivamente, esta doctrina al igual que el resto de las doctrinas exaltan la soberanía de Dios, humilla al pecador y promueven una vida de gratitud y alabanza.
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