Sermón del Monte 5
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UNIDAD 5 --Adulterio/Divorcio/Juramentos/Mateo 5:27-37
Adulterio
“»Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por lo tanto, si tu ojo —incluso tu ojo bueno— te hace caer en pasiones sexuales, sácatelo y tíralo. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano —incluso tu mano más fuerte— te hace pecar, córtala y tírala. Es preferible que pierdas una parte del cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.” (Mateo 5:27–30, NTV)
Divorcio
“»Han oído la ley que dice: “Un hombre puede divorciarse de su esposa con sólo darle por escrito un aviso de divorcio”. Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una divorciada también comete adulterio.” (Mateo 5:31–32, NTV)
Juramentos
“»También han oído que a nuestros antepasados se les dijo: “No rompas tus juramentos; debes cumplir con los juramentos que le haces al Señor”. Pero yo digo: ¡no hagas juramentos! No digas: “¡Por el cielo!”, porque el cielo es el trono de Dios. Y no digas: “¡Por la tierra!”, porque la tierra es donde descansa sus pies. Tampoco digas: “¡Por Jerusalén!”, porque Jerusalén es la ciudad del gran Rey. Ni siquiera digas: “¡Por mi cabeza!”, porque no puedes hacer que ninguno de tus cabellos se vuelva blanco o negro. Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene del maligno.” (Mateo 5:33–37, NTV)
__¿Cuál es tu primera memoria de interés en el sexo opuesto?
__ ¿A qué promesa de Dios, o de algún individuo, te agarras con todas tus fuerzas?
“»Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por lo tanto, si tu ojo —incluso tu ojo bueno— te hace caer en pasiones sexuales, sácatelo y tíralo. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano —incluso tu mano más fuerte— te hace pecar, córtala y tírala. Es preferible que pierdas una parte del cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.” (Mateo 5:27–30, NTV)
5.27-30. La semana pasada vimos el tema del asesinato, y al empezar a comprender la profundidad del significado detrás de cada ley, Jesús, ahora hace lo mismo con el 7º mandamiento (Ex. 20.14)
NO COMETERÁS ADULTERIO. El adulterio se define como tener relaciones sexuales con el cónyuge de alguien más, la ley del AT también prohibía la fornicación (sexo fuera del matrimonio), el incesto, la bestialidad, la homosexualidad y el rapto de una mujer. La prohibición contra del adulterio en los 10 mandamientos resume las varias prohibiciones en contra de los actos sexuales ilegítimos.
CON CODICIA. PASIÓN SEXUAL. Así como la ira es la raíz del asesinato, de igual forma la codicia es la raíz del adulterio. “La intención de Jesús no es prohibir una atracción sexual natural, sino el hecho de alimentar deliberadamente el deseo de una relación ilícita.”
__ Jesús continúa el contraste de los estándares de Dios con los que la tradición y los fariseos enseñaban. ¿De qué manera profundiza Jesús el significado del mandamiento a no cometer adulterio?
__ ¿Por qué es difícil que muchos cristianos hablen de sexo en general y la codicia o la pasión sexual en particular? ¿Por qué no es fácil es un tema personal, privado? ¿Está asociado con culpa y vergüenza y eso espanta?
5.29-30 En esta parte vemos que Jesús usa el recurso literario de la hipérbole, que es exagerar deliberadamente o dramatizando con el propósito de establecer un punto; sin embargo, en la primera parte del siglo III, Orígenes, un teólogo muy reconocido, tomó esto literalmente y se castró a sí mismo. Esas acciones se prohibieron por el Concilio de Nicea el 325 d. C. El concilio entendió que Jesús está hablando figuradamente para acentuar SU punto, que la acción radical tiene que tomarse para desarraigar el pecado de nuestras vidas.
OJO. La idea es que si la codicia se estimula por la vista, entonces se tiene que tratar la codicia para rehusar mirar a la persona que uno codicia. El punto de Jesús NO es que el problema está con la otra persona, sino con la persona que codicia.
MANO. De igual forma si la tentación viene a través del tacto, detente de tocar aquello que internamente deseas. Los mandamientos con respecto al ojo y la mano son parte de la doctrina de la mortificación o el “hacer morir” aquello que lleva a pecar. Es una decisión consciente y estar vigilando eso que se puede volver pecado, o aquello que atrae a la persona hacia el pecado con el propósito de buscar el reino de Dios.
__ ¿Se dirige Jesús a todos los instintos sexuales o sólo a los deseos de una relación ilícita? ¿qué piensas que diría Jesús de los medios de comunicación masiva actuales?
__ ¿Cuál es el punto de vista de Jesús al usar un lenguaje exagerado?
Divorcio
“»Han oído la ley que dice: “Un hombre puede divorciarse de su esposa con sólo darle por escrito un aviso de divorcio”. Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una divorciada también comete adulterio.” (Mateo 5:31–32, NTV)
La tercera antítesis, trata con el divorcio, este asunto sigue de forma natural al tema del adulterio y codicia.
5.31 En el judaísmo del primer siglo el divorcio se permitía sobre la base de Deuteronomio 24.1-4
“»Supongamos que un hombre se casa con una mujer, pero ella no le agrada. Resulta que él encuentra algo reprochable en ella, entonces le escribe una carta de divorcio, se la entrega y la echa de su casa. Una vez que ella abandona la casa, queda libre para volver a casarse. Sin embargo, si el segundo marido también la desprecia y se divorcia de ella o se muere, el primer marido no podrá casarse de nuevo con ella, porque ha quedado impura. Sería un acto detestable a los ojos del Señor. No debes manchar de culpa la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada posesión.” (Deuteronomio 24:1–4, NTV)
En Deuteronomio el asunto era si un hombre podía volverse a casar con la misma esposa que había divorciado. En Deuteronomio se prohíbe ese matrimonio. Lo que hay que notar es que en Deut. El derecho al divorcio y el derecho de la esposa para volver a casarse se sobre entiende. Sin embargo, en ninguna parte del AT se declaran las bases para el divorcio. Este era un asunto de debate en el primer siglo: ¿sobre qué bases podía un esposo divorciar a su esposa? Solo los esposos tenían el derecho del divorcio, aunque en ciertos casos una mujer podía requerir a su esposo que la divorciara. Los Rabís más estrictos permitían el divorcio sólo sobre la base del adulterio. Los maestros más liberales permitían el divorcio por una miríada de razones triviales, como, por ejemplo: si una mujer arruinaba la cena del esposo, o si su esposo la encontraba menos atractiva que alguien más. Para Jesús, ese debate no era el correcto, se enfocaba cómo un hombre podía justificar divorciarse de su esposa, mientras que la preocupación de Jesús tiene que ver con la intención del matrimonio.
UNA CARTA DE DIVORCIO. En gran parte el intento de la ley Mosaica era proteger a una mujer del tratamiento caprichoso de su esposo. Así que se le requería que le diera una carta de divorcio, verificando así, su liberación del matrimonio y dándole el derecho de volver a casarse sin la amenaza de ser acusada de ser adúltera.
__ ¿De qué manera pule Jesús el enfoque sobre las actitudes prevalecientes sobre el divorcio? Algunos rabís lo permitían casi por cualquier razón.
5.32 En este verso como lo ha hecho 2 veces antes y lo seguirá haciendo en el desarrollo del Sermón del Monte, Jesús va más allá de lo que la Ley requiere, el enojo es una forma de asesinato, la codicia es una forma de adulterio, y aquí las segundas nupcias es una forma de adulterio.
En cada caso (asesinato, adulterio, divorcio), se tiene que preguntar ¿quién puede vivir ese ideal? Los discípulos se dan cuenta de esto. Jesús ha repetido lo del divorcio y responden esto:
“Entonces los discípulos le dijeron: —Si así son las cosas, ¡será mejor no casarse!” (Mateo 19:10, NTV)
Pero ¡ese no es el punto! Lo que Jesús bosqueja en el Sermón del Monte es el ideal, la meta, el estándar del reino. Describe lo que DEBE SER. No debe haber segundas nupcias después de un divorcio, bueno de hecho el tema es ¡no debe haber divorcio! Pero la realidad es que ¡sí hay divorcios! Así como hay enojo y hay codicia. Somos llamados a ser ¡perfectos! Pero ninguno de nosotros ¡es perfecto! Así que, todos necesitamos pedir perdón diariamente
“y perdona nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.” (Mateo 6:12, NTV)
Es importante interpretar las palabras de Jesús sobre el divorcio y las segundas nupcias a la luz de ¡Todo el sermón del monte! EL define el estándar perfecto al que tenemos que buscar y sin embargo, nuestro pecado nos obstruye de llegar a esa meta.
A MENOS QUE ELLA LE HAYA SIDO INFIEL. En el original se refiere a una variedad de comportamientos sexuales “toda clase de relación ilegal” de acuerdo con el diccionario griego. La pregunta es ¿cuál es la intención aquí? Este término puede referirse a relaciones incestuosas, esos arreglos se permitían en la ley romana y era común en el mundo helénico del primer siglo. Sin embargo, se prohibían por la ley del AT. O el término se podía referir a relaciones adúlteras. El punto es que casarse con una mujer “no casta” no la hace a ella una adúltera, sino que ¡ya es adúltera! Así que el esposo no sería, en este caso, responsable de forzarla a una unión adúltera (un segundo matrimonio). Lo que se ofrece aquí no es una excepción que hace al divorcio aceptable, sino sólo una excepción a la regla que ¡todo divorcio es adúltero!
HACE QUE ELLA COMETA ADULTERIO. En el judaísmo tradicional un hombre jamás era culpable de adulterio. Podía casarse con otras mujeres, divorciadas o no (la poligamia todavía era posible, aunque poco practicada en el primer siglo) y podía tener concubinas. Pero una esposa que tenía relaciones sexuales con cualquier otro hombre era culpable de adulterio en contra del esposo. Aquí Jesús hace al hombre responsable del adulterio de su exesposa (si ella se vuelve a casar) porque él la divorció. De esta manera la declaración de Jesús es más estricta que la costumbre de su tiempo y más estricta que Deuteronomio 24.1-4. Que claramente permite las segundas nupcias de parte de la mujer. Una vez más, Jesús radicaliza la ley del AT.
El Difícil Asunto del Divorcio
La declaración de Jesús sobre el divorcio en 5:31-32 necesita entenderse en el contexto de todo el sermón. Idealmente, no debe haber divorcio. Como se puede ver de Mateo 19 y Marcos 10, el divorcio y las segundas nupcias es un desvío de la intención de Dios para el matrimonio. Su presencia, como la presencia del enojo, la avaricia, y el orgullo, revelan una falta de justicia interna. Las palabras de Jesús sobre el divorcio en este contexto intentan revelar otra área más en donde la así llamada “justicia” de los fariseos era superficial. La presencia del divorcio y las segundas nupcias entre ellos, como la codicia (5:28), indicaba el hecho de que sus corazones no vivían en el espíritu del mandamiento “no cometerás adulterio”.
Es importante notar aquí que aunque a la mujer se le llama adúltera, la culpa de esta situación se pone en el esposo que la divorció. En aquella cultura, una mujer divorciada tenía pocas alternativas para sobrevivir excepto que se volviera a casar. Jesús no está condenándola a causa de aquella realidad social, sino que está señalando a los hombres involucrados que su actitud casual hacia el matrimonio y el divorcio no es tanto un asunto “legal” de ser indulgentes en la inmoralidad del adulterio.
Para los judíos del tiempo de Jesús, el divorcio y las segundas nupcias eran perfectamente aceptables. Ni si quiera se consideraba pecado. Para los hombres a lo menos, el divorcio y las segundas nupcias no llevaban estigma moral. La declaración de Jesús de pronto pone sus actitudes hacia el divorcio y el segundo matrimonio en la categoría de mal moral, una realidad que ellos nunca antes habían considerado. Aunque ellos sostenían que sus divorcios y segundas nupcias eran legales, Jesús les dice que no eran morales. Sus acciones revelaban sus actitudes internas las cuales quedaban cortas de la calidad de amor que Dios busca en la gente verdaderamente “justa”.
La intención de Jesús en todo el sermón es demostrar la desesperada necesidad de la gracia que la gente tiene. No está en campaña para catalogar en donde se necesitan nuevas leyes, sino demostrando a sus discípulos con ejemplos comunes de la vida que demuestran la falta de verdadera justicia interna. Sus oyentes entonces, como ahora los lectores, son tocados en los mismos asuntos por el enojo, el odio, un espíritu no perdonador, codicia, divorcio, falta de integridad, falta de generosidad, etcétera. Su punto es que estas realidades comunes son síntomas de nuestro quebrantamiento y nuestra necesidad de la gracia. Son síntomas de que no tenemos en nosotros mismos el ser justos lo suficiente delante de Dios, no importa que tan astutos pudiéramos ser en inventar justificaciones para justificar esas actitudes y acciones.
__ ¿Por qué en la mente de Jesús está mal que un divorcio legal no es necesariamente un divorcio moral?
“»También han oído que a nuestros antepasados se les dijo: “No rompas tus juramentos; debes cumplir con los juramentos que le haces al Señor”. Pero yo digo: ¡no hagas juramentos! No digas: “¡Por el cielo!”, porque el cielo es el trono de Dios. Y no digas: “¡Por la tierra!”, porque la tierra es donde descansa sus pies. Tampoco digas: “¡Por Jerusalén!”, porque Jerusalén es la ciudad del gran Rey. Ni siquiera digas: “¡Por mi cabeza!”, porque no puedes hacer que ninguno de tus cabellos se vuelva blanco o negro. Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene del maligno.” (Mateo 5:33–37, NTV)
En esta porción toma el tema de cumplir la palabra.
NO ROMPAS TUS JURAMENTOS. Jesús no cita el AT, sino que lo resume ya que varios pasajes tratan con el asunto de los juramentos (Ex 20.7; Lev 19.12; Nú 30.2; Dt 23.21-23
NO HAGAS JURAMENTO. Jesús va más allá del AT al señalar el problema detrás del hecho que una persona recurra a usar juramentos ¡para que se le pueda confiar! Identifica una serie de objetos que la gente usaba para jurar. Contrario a lo que enseñaban los rabíes, de acuerdo con Jesús, no importa si se jura por el Nombre de Dios (que se consideraba que obligaba a uno) o sobre cualquier otra cosa (juramentos que no obligaban) siendo que todos los objetos son de Dios. Su punto es que la palabra de una persona, por sí sola, debe ser suficiente para garantizar la veracidad de su declaración. El asunto en el pasaje, no es que se está en contra de los juramentos (Jesús no rehusó jurar cuando el sacerdote le pidió en 26.62-64) sino en tener un carácter de tal integridad que otros puedan confiar en nuestra palabra sin tener que recurrir al juramento.
__ ¿Cuál es el asunto principal con respecto a los juramentos? ¿por qué es importante cumplir las promesas? ¿pide Jesús más o menos que los fariseos?
