05. La soberanía de Dios.

Grandes Doctrinas en Grandes Versículos.  •  Sermon  •  Submitted
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Introducción.

Cuando viene la crisis a nuestra vida ¿Donde ponemos nuestra esperanza? ¿es en nuestra familia, en el gobierno, en nuestros dirigentes, en nuestras habilidades? ¿Realmente estamos esperando lo mejor de Dios? ¿Cuánto ha crecido usted en su comprensión de la grandeza de Dios? ¿Habrá algo que está obstaculizando su mirada en Dios? ¿habrá algo que obstaculice que usted conozca más a Dios?
Por otra parte muchas veces no entendemos lo que Dios hace. Nos cuesta aceptar su voluntad. Esto es porque no comprendemos su autoridad.

Desarrollo:

Daniel 4.34-35 “34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”

Contexto:

Las palabra de este versículo son del rey Nabucodonosor. Este rey se había enorgullecido mucho por la grandeza que había alcanzado su reino, por causa de esto Dios envió un juicio sobre él para que reconociera la grandeza de Dios. De un momento a otro Nabucodonosor se volvió loco y comenzó a comportarse como un animal, comía hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el rocía del cielo, sus uñas y su pelo creció abundantemente. Sin embargo por la misericordia de Dios después de un tiempo Nabucodonosor volvió en sí y entonces él reconoce la grandeza de Dios y pronuncia las palabras del texto que estamos estudiando. Estas palabras que, aunque las dijo este rey, fueron inspiradas por Dios y nos han quedado para que nosotros también comprendamos que Dios es el verdadero rey que gobierna sobre todo.

Verdades:

En el día de hoy vemos como Nabucodonosor reconoce la autoridad de Dios. El entiende tres verdades de la autoridad de Dios:

1. El dominio de Dios es perpetuo.

“cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades” v.34b
La palabra “sempiterno” quiere decir perpetuo, que permanece o que es eterno. Esto se enfatiza con la siguiente declaración: “Su reino por todas las edades”.
Esto habla la perpetuidad del reino de Dios, a diferencia de los reinos de la tierra. Todos los reinos de la tierra pasarán, terminarán, pero Dios siempre seguirá reinando.
Dice la Palabra: Daniel 2.44 “44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,” Daniel 7.13-14 “13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” Isaías 9.6-7 “6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
Y no solo eso, la perpetuidad de Dios no solo se refiere a su gobierno, si no a su palabra también.
Dicen las Escrituras: Salmo 33.11 “11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.”

2. El está por sobre todos.

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada” v.35a
Quiere decir que Dios está por sobre toda autoridad. Los reyes y los grandes gobernantes de la tierra, por muy poderosos que parezcan son considerados como nada para Dios. Nadie está por sobre Dios.
Dice la Palabra: Isaías 40.15-17 “15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.”; Isaías 40.22-24 “22 El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. 24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.”
Esta verdad debe alentarnos cuando pensamos que podemos ser perjudicados por los poderosos, o cuando sentimos impotencia por algo que no está en nosotros solucionar.
Debemos recordar las palabras del Ap. Pablo en Romanos 8.31 “31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

3. Su voluntad prevalece.

“él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” v.35b
Nadie puede impedir que él haga su voluntad.
La Palabra nos enseña que Dios no actúa en base a las circunstancias si no que todo lo hace por su propia voluntad, Efesios 1.11 “11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,”
Y nadie puede ir en contra de su voluntad, su planes nunca serán frustrados por nadie, Salmo 135.6 “6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.”; Salmo 33.9-11 “9 Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. 10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. 11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.” Hechos 4.27-28 “27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.”
Esto debe llamarnos la atención en nuestra actitud hacia lo que Dios hace: Dios o se equivoca, todo lo hace por su santa y buena voluntad, por eso debemos aceptar la voluntad de Dios con tranquilidad.

Conclusión y consejos:

Podemos concluir con dos verdades importantes:
Todo esto Nabucodonosor lo entendió cuando fue humillado. Después de que Dios envió su juicio sobre él y calló en la locura, comportándose como una bestia, es que el pudo finalmente mirar al cielo y aceptar la soberanía de Dios. De la misma manera para poder reconocer la soberanía de Dios se requiere humildad. Debemos sacar de nosotros la altanería y el orgullo y someternos a Dios y aceptar su gobierno. Después de lo que has escuchado hoy ¿de qué manera reconocerás la soberanía de Dios? ¿Hay algo en tu corazón que debes sacar para reconocer la autoridad de Dios en tu vida?
El comienzo de una vida que conoce y vive para Dios es reconocer la soberanía de Cristo. La Palabra dice: Romanos 10.9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” La vida del hombre natural es la rebeldía a la autoridad de Dios, esto se manifiesta en vivir sin temor de Dios, vivir a su manera y no tomar en cuenta la voluntad de Dios. Debes reconocer tu pecado y entregar tu vida a Cristo reconociéndolo como el Señor y confiando que él te perdonará.
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