En Pastos verdes me haces descansar 2
En Pastos Verdes me haces descansar 2 • Sermon • Submitted
0 ratings
· 60 viewsHay sueños no cumplidos. Hay ansiedad por el dolor de los sueños no cumplidos.
Notes
Transcript
La semana pasada empezamos a estudiar sobre eso de querer lo que otros tienen motivados por la idea que al tener eso, entonces seré feliz, estaré satisfecho o tranquilo. Muchos se pasan la vida buscando encontrar “eso” y al obtenerlo se dan cuenta que después de todo ¡no es lo que pensaban! Y vuelven al punto inicial, ahora con otra cosa en la mira.
Vimos que el anhelo es real, verdadero, pero no será satisfecho a plenitud hasta tener un encuentro con Dios, es ÉL quien nos hace descansar en pastos verdes, junto corrientes de agua o en un desierto, porque se trata de ÉL.
Hoy veremos otro enfoque, el tema es para un grupo específico, quienes escuchan eso del pasto verde y quizá piensan ¡esto no es para mí! A mi edad, en estas circunstancias, con este diagnóstico, no creo que mi sueño se cumpla, ese pasto verde es inalcanzable para mí.
Quizá al ver tu vida dices: no está tan mal, pero ¡no estoy donde pensé que estaría a esta edad, etapa, situación, negocio, matrimonio! Etc. Tener sueños o anhelos es bueno, porque te animan, te motivan a levantarte cada día. De jovencito tienes muchos sueños que al pasar los años y por los golpes de la vida, poco a poco parece que te dan el mensaje contrario ¡ese sueño es imposible!
Entre nosotros, ahora mismo, hay muchas historias que merecen ser narradas:
EVE: Una joven con 3 meses de embarazo va a una consulta de rutina, en la sala de espera ve un folleto sobre enfermedades congénitas que lee. Al entrar con la doctora le dice: quiero hacerme esos estudios ¡no supo por qué lo decidió! Pero lo hizo. El examen de sangre revela que su hijo tiene muchas probabilidades de nacer con síndrome de Down o de Edwards, una copia más en el cromosoma 18. Para mayor certeza en 3 meses se hace otro estudio en CDMX para sustraer líquido de la placenta. Son 3 meses de incertidumbre, ansiedad, llanto, preocupación. Su esposo con Esclerosis Amiotrófica Lateral le acompaña en sus posibilidades. EL estudio revela que el bebé tiene Escoliosis y sólo un riñón, el izquierdo.
El doctor le dice que disfrute los últimos 3 meses de embarazo, no hay más qué hacer. La iglesia se une en oración y un domingo en llanto, decide confiar y descansar en Dios, sólo queda esperar.
ALE: Otra joven al año de casada empieza a querer un hijo, pasan otro año y se dan cuenta que no es tan fácil como pensaron. Buscan respuesta a ¿por qué no se embarazan? Los estudios de los dos salen mal: el sistema reproductivo de ella parece de una edad avanzada que no corresponde y él padece varicocele. En pocas palabras, sus cuerpos no están capacitados para tener hijos.
Empiezan un tratamiento de 3 meses para intentar corregirlos hormonalmente, pasan otros 3 meses y nada. Van a Guadalajara a buscar un médico que los ayude, revisa el tratamiento previo y les dice que no hay más que él pueda hacer ¡no tendrán hijos!
Se van a USA donde les recomendaron un doctor quién les dice que el tratamiento tiene pocas probabilidades, sabiendo que los tratamientos anteriores han fracasado. El medicamente provoca en ella micro trombosis en los pulmones. Pasa otro año y medio y nada. El tratamiento provoca graves malestares en ella, le falta el aire y deciden suspender el tratamiento. Aun así, cada mes se hace la prueba de embarazo con la esperanza de estarlo, solo para comprobar mes tras mes que el resultado es negativo. Sus amigos empiezan a tener hijos, pero ellos no.
Buscando más opciones, resulta que tampoco son candidatos para inseminación, porque no produce óvulos. Parece una sentencia de no tener hijos.
Lo platican con la familia en 2018 y continúan orando ¡Dios concédenos un hijo! El resultado cada mes es negativo. Una tarde, desesperada habla con Dios y dice: “Si no me das un hijo, de todos modos, te voy a seguir ¡no vuelvo atrás! Quisiera escucharte en el latido del corazón de un hijo, pero si tu plan es que no lo tenga ¡lo acepto! Pero ayúdame, quita de mi corazón esta tristeza.
PAOLA:
Un matrimonio descubre que no puede tener hijos, una opción en ellos sí es la inseminación. Pasan 7 años y el hijo esperado no llega. De vez en cuando ella sufre de sangrados, una tarde van al doctor por uno, cuando el doctor les dice que han perdido al bebé de 8 semanas. Un embarazo que no sabían y no lo habían imaginado.
Le llena un sentimiento de culpa, ansiedad, depresión. Le sugieren medicamentos fuertes, que no toma para evitar una dependencia. Su único refugio es la Palabra de Dios.
NAYELI: Otra pareja después de 2 años de casados, por fin están esperando un hijo, pero al 3er mes, la placenta no se desarrolla y el bebé muere. Pasan 2 años más y una vez más están esperando un bebé, que exactamente al 3er mes, su corazón deja de latir. Tiene una hemorragia severa que la lleva al hospital y no le aseguran que ella salga con vida del quirófano. Gracias a Dios vivió pero con el gran dolor llenando su corazón.
ABEL Y NELLY: Un matrimonio pasa por una crisis severa, buscan diferentes medios para arreglarlo sin éxito. El sueño de una familia parece que ha llegado a su fin, el futuro de envejecer juntos no será posible. Hay dolor, enojo, tristeza, frustración. Tal parece que cada uno tomará su camino y cuando parece que ya no hay esperanza. De forma providencial Dios los guía para encontrarse con ÉL. Deciden esperar a ver qué pasará.
JORGE VIDAÑA: Un negocio que por años es el sostén de la familia de pronto se viene abajo, no hay una razón en particular. De pronto le aumentan la renta como una forma de pedirle que deje el local que ha ocupado por años. La opción es cerrar el negocio, porque no tiene otro lugar, bueno sí tiene, pero no es posible.
Llega la crisis del COVID y la crisis se agudiza. Le dan la oportunidad de continuar operando aun con los papeles incompletos por consideración a la crisis. Pero tal parece que ha llegado el fin y con ello, ya no hay motivo para seguir en Oaxaca, a buscar empezar de nuevo en sentido laboral y personal, pues se agrega una separación.
En su desesperación tiene 3 peticiones a Dios: 1. Restaurar o tener su familia. 2. Restaurar las empresas. 3. Poder poner en regla una propiedad pues no tiene dónde vivir.
Con esto comprobamos algo que todos sabemos “no siempre tenemos lo que queremos”; pensamos que, si hago A, después saldrá B y la vida no siempre es así, sin importar tus planes. Aunque des los pasos “correctos”, sigas el camino, cumplas lo que debes cumplir, trabajes duro por lo que quieres y aun así ¡no lo alcanzas! No obtienes lo que quieres.
En las personas de los testimonios, claro que por momentos no hay paz, no hay tranquilidad. Querían un hijo, una familia, un negocio y ¡no lo ven cercano! Eso te puede llevar a la amargura, vives, pero no tienes alegría de vivir. En esos momentos puede llegar emociones negativas y preguntas ¿por qué ellos sí y yo no? ¡no es justo! También merezco lo mismo que ellos. Soy buena persona ¿por qué yo? Hay descontento, porque en esos momentos creemos que, sin ese anhelo en particular, la vida no será suficiente, no habrá gozo. Hay ansiedad, el futuro es incierto y no se ve ninguna luz.
En esos momentos, casi siempre se piensa en el peor escenario ¿qué será de mi futuro sin un hijo? ¿sin familia, sin trabajo? ¿cómo sigo adelante? ¿Cómo será mi vida a los 80’s años?
Quizá te puedas relacionar con algunas de estas historias, tal vez ha empezado a salir una raíz de amargura, durante el día te pones la máscara de alegría, pero en algunos días, simplemente no te quieres levantar. Cuando ese anhelo de tanto tiempo parece tan lejano. Quizá pones cara alegre, pero ¡nadie sabe lo que llevas por dentro!
Si estás en una situación así te preguntas ¿cuánto tiempo más? O estás en un trabajo que no te gusta, los demás son ascendidos y tú quedas atorado en la misma oficina, no renuncias porque necesitas el dinero. Quizá es tu matrimonio que no va como piensas que debe ir. Te ves en un lugar donde no pediste estar. El futuro no se ve esperanzador por un diagnóstico médico, estás en terapia luchando contra el cáncer o con otra enfermedad en un ser querido y te preguntas si van a superar esa crisis.
El pasto verde se ve tan lejano y dices ¿qué hago con esta emoción? Porque ¡ahí está! Es real ¿cómo manejo ese dolor? No tienes fuerza ni para levantarte de la cama y buscamos respuestas.
Veamos otra parte de la vida de David. De niño le dijeron que sería rey de Israel y pasan muchos años y no se cumple la promesa, es más a veces esa misma promesa puso su vida en peligro. La gente lo quería, pero el rey desea su muerte. Lo persigue y amenaza. En esa etapa David escribe poemas, canciones, muchas están registradas en el libro de salmos. David dice esto:
“Oh Señor, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado?” (Salmo 13:1, NTV)
Cuando estás en medio del dolor, en la cama de hospital, esperando un resultado, en espera que te digan una noticia, parece que eso nunca acabará. ¿Dónde está la luz que dicen que está al final del túnel? Dios ¿me has olvidado? ¿cuánto tiempo voy a pelear con mis pensamientos? ¿te has sentido así? Dios ¿dónde estás? ¡muéstrate!
“¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome?” (Salmo 13:2, NTV)
En esos días o etapas de oscuridad, cuando quieres pensar en otra cosa, pero no puedes enfocarte, es tanta la tristeza, la angustia, la incertidumbre ¿cómo te mueves de esa etapa? ¿cómo dejas de pelar? ¿qué haces con eso?
“Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh Señor, mi Dios! Devuélvele el brillo a mis ojos, o moriré. No permitas que mis enemigos se regodeen diciendo: «¡Lo hemos derrotado!». No dejes que se regodeen en mi caída.” (Salmo 13:3–4, NTV)
La vida de David está en el límite; lo persiguen para matarlo, sabe que está en lo profundo de un pozo de desesperación, y piensa ¿así será toda mi vida? Si Dios no se aparece mi vida terminará así, en este pozo de oscuridad.
No se cuál sea tu situación, quizá te va bien y el mensaje no es para ti, o quizá este eres tú y puede entender a David, puedes sentir lo que él sintió.
Si te pidieran que tú termines este poema ¿qué escribirías? ¿qué agregarías? Quizá dirías ¿cuánto tiempo más tengo que esperar que me escuches y tenga mi reino? Mi hijo ¿cuánto más para que mi hija deje la rebeldía? ¿hasta cuándo para que el negocio prospere? ¿hasta cuándo mi cónyuge será responsable? ¿hasta cuándo dejarán de perseguirme?
¿Cómo responder cuando el sueño del pasto verde ha sido remplazado con puras piedras? ¿cómo decir que estoy muriendo por dentro? ¡no es fácil! No sabemos qué decir, pero David sí supo, David termina el poema dando un giro inesperado:
“Pero yo confío en tu amor inagotable; me alegraré porque me has rescatado. Cantaré al Señor porque él es bueno conmigo.” (Salmo 13:5–6, NTV)
David hace una pausa, por un momento se detiene, se distancia de su circunstancia actual, sabe que está al límite, que puede morir, su sueño no se cumplirá, pero decide ¡Confiaré en tu amor inagotable! En ese amor que no se agota, se que sigues conmigo ¡así como has estado! Por eso me alegraré, cantaré, porque me has rescatado ¡aunque no parezca! Mi historia no ha terminado, por eso ¡sigo confiando!
David pudo tener esa perspectiva de alegrarse porque Dios ¡ya le ha rescatado! Lo hizo en el pasado, en este momento aún no, pero ¡ya lo hizo y lo puede hacer otra vez! En ese momento David decidió, fue un acto de la voluntad: aunque parezca que mis circunstancias no están como quiero, el pasto se ha muerto, pero yo ¡me alegraré y cantaré! Porque Dios ha sido bueno. David pensó en cómo Dios lo ha librado y en las muchas formas que ha sido bueno con él.
Podemos aprender que cuando el pasto se ha convertido en piedras, para salir de ese lugar tienes que cambiar el enfoque, abrir la visión, reconocer que quizá en este momento no tienes lo que quieres, pero me detendré a ver ¡lo que sí tengo! David lo hizo y eso cambió el resultado final.
Recuerdas los testimonios que comenté al principio. Veamos cómo se desarrollaron.
La joven que por un folleto en un consultorio se hizo estudios, se cumplió el plazo del embarazo, llega al hospital con ansiedad y nervios. Cuando oye el llanto del bebé, le dice que no tiene el síndrome de Down ni el de Edward. Evelyn pudo abrazar a su hijo Víctor. Sigue en revisión periódica por lo de su único riñón, lo operaron a los 11 meses, después a los 2 años y medio para hacerle unos procedimientos para facilitarle la vida.
Evelyn aprendió a confiar, sabiendo que Dios siempre la ha rescatado. Un año 5 meses después, su esposo es llevado a la presencia de Dios. Y Evelyn sigue amando a su Dios quién es su sostén y lo será mientras ella viva.
Los jóvenes que fueron a Gdl, y a USA para recibir tratamientos para tener un hijo; un sábado en septiembre Ale le dice a Hugo: creo que estoy embarazada, él le dice que no se haga la prueba, porque puede salir positivo, pero será por todo el medicamento del tratamiento y no quiere que se haga falsas esperanzas; aun así, se hace la prueba casera y es positiva, el lunes se hace la prueba en sangre y es positivo. Va con la doctora quién les dice que quizá la medicina está alterando los niveles hormonales; para descartar le pide se haga una prueba cualitativa. El resultado es muy débil, la marca mínima ¡no es embarazo! Pero para que esté tranquila, espera unas semanas y si la marca aumenta ya veremos.
Ale tan paciente como es, va al día siguiente y la marca se ha duplicado, la doctora cree que es un embarazo ectópico, fuera de lugar. Espera una semana para ir al ultrasonido para revisar, en cuanto pone el instrumento en el abdomen, se oye fuerte el latido de un corazón. Contra todo pronóstico es un bebé, acomodado perfectamente. La doctora no lo puede creer, por los niveles hormonales ¡cómo puede estar embarazada! Ahora vemos a Daniel Urei caminando en Casa.
Joshua y Paola, después de un aborto espontáneo, les sugieren esperar 1 o 2 años para intentar una vez más, pero justo 7 meses después ¡están embarazados! Y nace Ana Paola, es verdad por momentos perdieron la ilusión, pero han probado que Dios es bueno y les ha rescatado. Con Ana Paola aun bebé, vieron una vez más el rescate de Dios en la vida de Joshua quien estuvo muy delicado por Covid.
César y Nayelli están en el hospital después de que le detuvieron la hemorragia que casi la mata, después de 2 abortos espontáneos, pasaron 3 años más y cuando se embarazan, con temor llegan al mes 3º. Pero Ethan se aferró y nació. 7 años después y sin creer que se puedan embarazar otra vez, sin buscar tratamiento, en su corazón decidieron que si Dios les decía que sería un solo bebé ¡así será! Meses después empieza la pandemia y de pronto el retraso confirma el embarazo. Tiene una hemorragia pequeña, pero en Julio dan positivo a Covid, apenas empezaba, y no se sabía mucho de los tratamientos. En ese lapso, fallece la mamá de César por Covid. En el mes de noviembre nace Patricia, completamente sana.
En enero de este año, Naye siente un malestar familiar y confirman que están en espera de su 3er bebé, que nacerá el próximo mes. Por temporada perdió la esperanza de alguna vez ser mamá, ya no se veía embarazada, lloraba con depresión y ansiedad, pero ahora su confianza está creciendo cada día y con más motivos de seguir confiando en un Dios que les concede 3 hijos.
Abel y Nelly tienen pocos meses en Casa. Su matrimonio que parecía destinado al fracaso y cada uno iría por su lado, pero en una predicación Nelly escucha que muchos buscan a Dios sólo para querer recibir un milagro y después olvidarse de EL, ella decide que no será así. Continúa buscando a Dios a pesar de su circunstancia, quiere que ÉL sepa que lo busca por quién ÉL es y no por los milagros que puede hacer. Y ahora aquí están Abel y Nelly, su mamá, su hermana e hijos. Es verdad, aun hay áreas por sanar, trabajo por delante, pero desea que Dios sepa que no lo busca solo en las malas, sino también en las buenas y en las mejores, no se soltará de SU Mano.
Jorge Vidaña, pensando cambiarse de ciudad, irse a Veracruz donde estudiaban sus hijas. Las escuelas no están funcionando, y se ha separado de la mamá de sus hijas. De pronto la escuela que pensó cerrar es la que ahora sigue abierta, la que pensó mantener, se tuvo que cerrar y cuando no tenía dónde vivir, empiezan a moverse las piezas para recuperar una propiedad. Ahora la escuela que pensó cerrar da trabajo a 17 personas.
De la lista que le dijo a Dios, Dios le cambió el orden: 1. Le dio un lugar dónde vivir; 2. Restauró la empresa y el3 que fue su 1, está en espera.
Todos ellos han aprendido a confiar en Dios porque es Real, lo han podido ver y algunos lo escuchan ya no en el latido por medio de un aparato, sino por sus voces cuando dicen: mamá. Aquí están (que se ponga de pie un momento) Evelyn y Víctor, Hugo y Alejandra, Daniel Urei, César y Naye con Ethan, Paty y quién veremos en unas semanas primero Dios. Joshua, Paola y Ana Pao; Abel y Nelly, Jorge Vidaña y estoy seguro y se que hay muchos otros testimonios entre nosotros, por ser contados.
Dios responde, tú no sabes cómo o cuándo responderá, pero ÉL responde. No sabemos qué depara el futuro, pero ellos son testimonio que Dios responde, nuestro futuro está seguro en ÉL, habrá luchas, problemas, crisis, pero la lección ha sido aprendida ¡Dios es bueno conmigo!
Pero necesitamos cambiar el enfoque de lo que no tenemos a lo que sí tenemos. Te pregunto ¿qué te ha dado Dios? ¿qué disfrutas ahora? Esto debe llevarte a vivir con gratitud, si cambias de perspectiva de lo que no tienes a lo que sí tienes, te das cuenta de que Dios te ha rescatado.
Seamos agradecidos por lo que sí tenemos, al ver lo que sí tienes ¿cómo no mostrar gratitud por lo que ha hecho? ¿Alguna vez Dios no te ha sostenido? Está contigo cada día. Te puedes alegrar en SU Salvación, porque es nuestra seguridad eterna y ¡nadie te la puede quitar! Ese sólo hecho es para agradecer, cantar, adorar y decir a Oaxaca, México y el mundo:
“Pero yo confío en tu amor inagotable; me alegraré porque me has rescatado. Cantaré al Señor porque él es bueno conmigo.” (Salmo 13:5–6, NTV)
Quizá en este momento hay un sueño, un anhelo que aún no se cumple y te has preguntado ¿hasta cuándo? ¡sigamos orando! Y Cree que ÉL ya te ha rescatado. Es verdad hay milagros aun por suceder, pero responde ¿en qué área de tu vida puedes ver la bondad de Dios? No quiere decir que no hay tristeza, dolor, anhelos, no se trata de ignorar lo que aún no tienes, pero por un minuto ¡cambia el enfoque! Y recuerda las veces que sí has visto la bondad de Dios en tu vida y las muchas formas que Dios es bueno contigo.
Palabra de Dios
Oremos
