Sermon Tone Analysis
Overall tone of the sermon
This automated analysis scores the text on the likely presence of emotional, language, and social tones. There are no right or wrong scores; this is just an indication of tones readers or listeners may pick up from the text.
A score of 0.5 or higher indicates the tone is likely present.
Emotion Tone
Anger
0.07UNLIKELY
Disgust
0.09UNLIKELY
Fear
0.11UNLIKELY
Joy
0.23UNLIKELY
Sadness
0.17UNLIKELY
Language Tone
Analytical
0UNLIKELY
Confident
0.22UNLIKELY
Tentative
0UNLIKELY
Social Tone
Openness
0.12UNLIKELY
Conscientiousness
0.16UNLIKELY
Extraversion
0.46UNLIKELY
Agreeableness
0.59LIKELY
Emotional Range
0.13UNLIKELY
Tone of specific sentences
Tones
Emotion
Language
Social Tendencies
Anger
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Después de haber tratado sobre problemas de práctica eclesiástica como era el uso de los dones espirituales y el papel de las mujeres en la congregación, el apóstol procede a tratar un problema doctrinal, cuya resolución era de vital y crítica importancia: la doctrina de la resurrección.
El problema era que algunos entre los corintios decían que los muertos no resucitan:
El apóstol comienza refutando dicho error, una herejía realmente, haciéndoles ver la importancia o centralidad de la resurrección en la fe del creyente.
Centralidad de la Resurrección.
Es central en el evangelio.
1 Corinthians 15:1–2 (NBLA)
Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano.
El evangelio, como la etimología de la palabra lo indica, son las buenas noticias o buen mensaje.
¿Cuáles son la buenas noticias?
Que Jesucristo pagó la deuda espiritual del pecador, muriendo en la cruz, en substitución del pecador, y venciendo a la muerte con Su resurrección.
Pero sin la resurreción, el evangelio, deja de ser buenas noticias, y se convierte en una noticia de muerte, tanto de Jesús como de todo hombre.
Observe que estos versos dicen: “el evangelio... por el cual tambien son salvos...”
O sea que el evangelio y la salvación van de la mano; la salvación es resultado de creer el evangelio.
La resurrección de Cristo es la garantía de la salvación de los que han puesto su fe Jesús y en la obra salvadora que Él hizo.
Es central en las Escrituras.
1 Corinthians 15:3–4 (NBLA)
Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
Hay que recordar que Pablo se está refiriendo al Antiguo Testamento, las Escrituras que ellos conocían; el Nuevo Testamento apenas estaba en el proceso de ser escrito, y tales nuevos escritos no estaban ni cerca de ser reconocidos como Escritura.
En el A.T., el profeta Isaías habló sobre los sufrimientos y muerte del Mesías:
Y David, en uno de sus salmos, proféticamente habla de la resurrección del Mesías:
Su resurrección es central a las Escrituras porque confirmó su confiabilidad o que son fidedignas.
Inmediatamente después de relacionarla con el evangelio y la salvación, procede a comprobar o dar pruebas de la realidad de la resurrección.
Pruebas de la Resurrección.
La prueba principal era que Jesús, después de haber sido sepultado, se había aparecido vivo a muchos.
Comienza mencionando las apariciones individuales.
Apariciones individuales.
“que se apareció a Cefas...” 5
Cuando los dos discípulos que se encontraron con Jesús resucitado, en el camino a Emaús, regresaron a Jerusalén, se reunieron con los once quienes les dijeron:
“Después se apareció a Jacobo...” 7
Dos de los apóstoles eran llamados Jacobo.
Uno era el hijo de Zebedeo y el otro era hijo de Alfeo.
Y hubo un tercer Jacobo, no apóstol, sino hermano de Jesús, quien llegó a ser un líder en la iglesia y escritor de la carta de Santiago (su sobrenombre).
No podemos saber con exactitud a cuál de los tres se refería Pablo.
Aunque Pablo no la menciona, Jesús se apareció individualmente a María Magdalena:
Seguramente, Pablo no la menciona por ser mujer; ya que, en esos tiempos, el testimonio de una mujer no tenía peso.
Por último, se pone el mismo como testigo de la resurrección.
Él vio a Jesús vivo en el camino a Damasco:
La Ley (A.T.), que era la ley de los judíos, decía que todos los casos se debían decidir en base al testimonio de “dos o tres testigos”.
Pablo había presentado los tres testigos.
Si eso no fuera suficiente, Pablo menciona las apariciones a grupos pequeños.
Apariciones a grupos pequeños.
1 Corinthians 15:5 (NBLA)
que se apareció a Cefas y después a los doce.
Es obvio que “los doce” es usado como una manera de referirse a los apóstoles, pues realmente eran los once (Mar 16:14).
Cuando Pablo escribió esta carta, el apóstol Jacobo, hijo de Zebedeo, ya había sido asesinado (44 DC) por Herodes Agripa, pero todavía quedaban diez que daban testimonio de la resurrección
Aparición a un grupo grande.
¿Quiénes eran estos 500?
¿Cuándo se les apareció?
Aunque esta es la única referencia a un grupo de específicamente ese tamaño, es posible que se refiera a una multitud de discípulos que recibieron la Gran Comisión en Galilea (Mat 28:18-20), ocasión que es mencionada de nuevo en Hechos 1:3-8.
Parece que la intención de Pablo al mencionarlos era decirle a los corintios que negaban la resurrección: “Si no es suficiente el testimonio de tres testigos, tienen diez más, y si no son suficientes, hay otros casi 500 testigos.”
Digo “casi” porque el mismo Pablo dice que aunque algunos habían muerto, la mayoría de los 500 estaban vivos.
Oposición a la Resurrección.
12-19; 29-34
La negación del hecho.
La negación es una de las maneras más comunes de rechazar una realidad.
No es de extrañar que algunos corintios no creían en la resurrección de los muertos.
¿Por qué?
Porque los corintios eran griegos y como tales llevaban la influencia de la mitología griega, la cual no contemplaba resurrección después de morir, sino un viaje al Hades (inframundo, bajo mundo), que terminaba, ya sea en un lugar de descanso llamado Eliseo o en un lugar de castigo llamado Tártaro.
Pero negar que hubiera resurrección de muertos era negar que Cristo había resucitado.
Magistralmente, Pablo los hace pensar más detenidamente en lo que decían.
Lo hace por medio de presentarles las consecuencias de su negación.
Las consecuencias de la negación.
Si no hay resurrección...
Nuestra predicación es vana o vacía.
14a
Lo que creyeron es vano (vuestra fe es vana).
14b
Somos testigos falsos, testificando algo que no es cierto.
15
Tenemos una fe falsa (hemos creído en una mentira).
17a
Todavía cargamos con nuestros pecados.
17b
Nuestros muertos han sido destruidos (apollumi).
18
Somos dignos de lástima.
19
Pero, en la siguiente sección, Pablo les comprobará lo equivocados que estaban por medio de mostrarles el plan y el efecto de la resurrección de Cristo.
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